martes, diciembre 14, 2004

Fragmentos del mismo discurso (2/5)

VI
Cuando el bosque se incendia deja a su paso esqueletos oscuros, la tierra hecha ceniza; el huracán derriba las palmeras, raja todos los cuellos de botella, les quiebra la cintura a las sirenas; cuando la tierra se abre, sus heridas reducen a escombros los sueños de Babel en vidrio y hierro. Cesa el amor y todo permanece: aún tengo dos manos, piernas, los humores de ayer, tal vez más libros; lo único que avanza es mi calvicie ya no tan prematura. Todo en la casa está de luto y nada anuncia la estela del desastre.

VII
Hay mañanas iguales a cuadrigas que triunfales atruenan el espacio: permanecen sonando entre las hojas de una savia que no conoce el tiempo. Y hay otras de puertas clausuradas. No te afanes en abrirlas: espera a que retorne ese ángel vencido y embustero a cambiarte sus cuentas, sus espejos por la sed de los labios revivida.

VIII
Pienso, ingenuamente, que te olvido; que no estás ya –de pronto- en lo que hago. Pero corto igual que tú los jitomates, la sopa necesita los granos de pimienta que tú pones y todo se me convierte en subjuntivos. No soy yo quien te espera: le haces falta a la noche y a estas sábanas nuevas que habrá de combatir un solo cuerpo.

IX
No doblarme jamás. Antes romperme. Hay quienes llaman sabio a quien camina a solas, con un terco paraguas que no cierra, mientras el sol inunda la mañana.

X
No el orgullo sino el miedo nos obliga a evitar el contacto con el sujeto de nuestro amor: miedo a ver en su rostro que ya no existimos, miedo a saber que ya no reflejamos nuestra luz, miedo a descubrir un ser distinto al que creíamos ser en instantes que entonces pensábamos eternos. El orgullo es el traje de luces para el duelo mayor de nuestro pánico.

(Vicente Quirarte, Fragmentos del mismo discurso, México, UAM [Correo Menor], 1986).

1 comentario:

Capi Conejo dijo...

¡Hola, Adrián! Hace mucho que ya no tenemos noticias el uno del otro. YO me disculpo, pero el fin de semestre me trajo pendejo. Por otra parte, la semana pasada fue muy agitada, me la pasé de peda en peda por lo del libro publicado, por el fin de semestre y por mi próximo intercambio en enero a Salamanca.

He estado escribiendo mucho para la novela, y algunos poemas para un tercer libro de poemas. Estoy emocionado por el viaje, porque el pinche libro ya se vende en Gandhi, y porque me traen de un ala... Chaaaaaaaaaaaaaaa... qué cabrón es eso.

Salucita, vecino de Plateros.