viernes, noviembre 20, 2009

Invitación


El próximo lunes ando por acá:

Un lunes, un autor
Tertulias literarias en la SOGEM


Presentación de la novela
La consecuencia de los días
de Rubén Don

con la participación del autor, Édgar Adrián Mora y José Luis Enciso.

Lunes 23 de noviembre, 19 hrs.

José María Velasco Núm. 59 – 4º. Piso
Colonia San José Insurgentes
México, D.F.

Mis memorias de la Revolución (fragmento)


Ei. Hoy es 20 de noviembre (aniversario del inicio de la Revolución Mexicana) y les comparto algunas de las cosas que he estado escribiendo.

[...] En la "Nota explicativa (para los ignorantes en Historia de México)" que se encuentra al final de una de las mejores novelas sobre la Revolución Mexicana, Los relámpagos de agosto, Jorge Ibargüengoitia sintetiza de manera magistral el proceso de guerra civil que vivió México a partir de 1910, y que se recrudeció en 1913 como el arribo de las fuerzas del Norte cuya visión del proceso revolucionario viraba de manera irremediable a la necesidad de institucionalizar el caos. Dice el guanajuatense:
Porfirio Díaz forjó, en los treinta años de su tan vituperado reinado, una casta militar y un ejército, tres o cuatro veces más numeroso que el actual, que desfilaba cada 16 de septiembre entre los aplausos del populacho. Los oficiales fueron a Francia para aprender le cran y a Alemania para aprender lo que hayan sabido los prusianos de la época. Cuando terminó la Guerra de los Boers, Don Porfirio alquiló a dos o tres de sus generales para que vinieran a hacer el ridículo aquí en Coahuila. La infantería mexicana fue la primera en adoptar un fusil automático (el Mondragón, fabricado en Suiza), algunos de cuyos ejemplares todavía son usados los domingos en los ejercicios marciales de los jóvenes conscriptos.
          Todo esto se vino abajo con la Revolución Constitucionalista de 1913. Los oficiales que habían estudiado en Francia y en Alemania, los generales boers y las infanterías dotadas con los flamantes Mondragón fueron literalmente pulverizados por un ejército revolucionario que estaba al mando de Obregón, que era agricultor; de Pancho Villa, que era cuatrero; de Emiliano Zapata, que era peón de campo; de Venustiano Carranza, que era político, y no sé lo que haya sido en su vida real don Pablo González, pero tenía la pinta de un notario público en ejercicio. Éstos fueron, como quien dice, los padres de una nueva casta militar cuya principal preocupación, entre 1915 y 1930, fue la de autoaniquilarse. Obregón derrotó en Celaya a Pancho Villa, que todavía creía en las cargas de caballería; don Pablo González mandó asesinar a Emiliano Zapata; Venustiano Carranza murió acribillado en una choza, cuando iba en plena huída; nunca se ha sabido si por órdenes o con el beneplácito de Obregón, que, a su vez, murió de los siete tiros que le disparó un joven católico profesor de dibujo. Pancho Villa murió en una celada que le tendió un señor con el que tenía cuentas pendientes. En los intestinos del general Benjamín Hill, que era Secretario de Guerra y Marina, se encontraron rastros de arsénico; el cadáver de Lucio Blanco fue encontrado flotando en el Río Bravo; el general Diéguez murió por equivocación en una batalla en la que no tenía nada que ver; el general Serrano fue fusilado con su séquito en el camino de Cuernavaca, y el general Arnulfo R. Gómez fue fusilado, con el suyo, en el Estado de Veracruz; Fortunato Maycotte, que, según el corrido, divisó desde una torre a las tropas de Pancho Villa, al lado de Obregón, fue fusilado en Pochutla, por las tropas del mismo Obregón; el general Murguía cruzó la frontera con una tropa y se internó mil kilómetros en el país sin que nadie lo viera; cuando lo vieron, lo fusilaron, etc., etc., etc.

Un laberinto de relaciones imposible de interpretar o seguir de manera coherente. Una cosa queda clara: la Revolución Mexicana se encuentra signada por la violencia y el uso discrecional que se hizo de ésta. No es posible comprender de otra manera un proceso que generó tal desarticulación de la sociedad mexicana sin que se pueda discernir a ciencia cierta los saldos que arrojó. En esta configuración de tragedias continuas, que se acerca de manera peligrosa a la comedia de enredos, es necesario pensar en el papel que las armas tuvieron como objetos que simbolizaban y sintetizaban esa administración de la violencia. La idea del fusilamiento, de la muerte a traición y del "ajusticiamiento" recorre de manera inquietante las mudanzas de escenarios y de protagonistas de una revolución que se erigió triunfante pero que no se puso de acuerdo acerca de quién era el actor protagónico que merecía los aplausos y los ramos de flores. La discusión ha continuado de manera intermitente pero continua. La diferencia está en que ese debate ha quedado huérfano de armas. Los disparos son políticamente incorrectos e innecesarios. El telón cayó, pero no anunciando el final de la obra, sino sólo ocultando las disputas que se llevan a cabo tras los bastidores. [...]

jueves, noviembre 19, 2009

Shit! ¡Cuánto tarda!


En estas páginas de bitácora ha quedado manifiesta la admiración que siempre me despertó el trabajo de Roberto Fontanarrosa. Me enteró que la película basada en su historieta Boogie, el Aceitoso, llegará a México en fecha indeterminada para la temporada de estrenos del invierno. Comienzo a desesperar. La condena de ser fan.

Jet lag


La nueva disposición de los días me ha sumido en un estado de jet lag. Ya sé que el horario de verano mudó hace ya un rato, pero no puedo evitar sentir un cansancio desproporcionado con respecto a la duración del día. Es decir, los días duran lo mismo, pero ya me había acostumbrado a levantarme en la oscuridad (nado de cinco a seis de la mañana) y a llegar a mi casa, después del trabajo, todavía con un poco de luz.
          Hoy siento que el día me rinde menos y que comienza más tarde (aunque, en términos reales, abarque el mismo número de horas-minutos-segundos). Confusión.

miércoles, noviembre 18, 2009

Desalcoholización y despistolización


El crecimiento de los "pistolizados" también es preocupante.

Arranca en algunas zonas de la Ciudad de México el programa denominado "Cero-Cero" con el cual se pretende que las famosas "ventanitas" que ofertaban alcohol después del horario en que el comercio formal cerraba ya no lo hagan. El principal argumento tiene que ver con la relación que existe en el DF entre el consumo de alcohol y fenómenos como los homicidios dolosos, los accidentes automovilísticos y, en general, con la inseguridad que se vive (y se sobrevive) de manera cotidiana.
          Algo que tendría que analizarse, también, son las facilidades con las que actualmente se tiene acceso a armas de fuego. Muchos de los homicidios dolosos que se mencionan en el reporte que sustenta la medida, seguramente fueron llevados a cabo con armas de fuego sin licencia y sin registro de compra o de entrada al país (no somos un país productor de armas). Aunado al carácter "festivo" y "valemadrista" del mexicano promedio, esta nueva situación en las que es más común saber o atestiguar el acceso que la población común y corriente tiene para conseguir armas de fuego, seguramente incidirá de manera importante en los índices delictivos y de inseguridad.
          ¿Qué pasará, por ejemplo, con los Oxxo; estas exitosas franquicias relacionadas con FEMSA y Coca Cola, cuyos ingresos por venta de bebidas alcohólicas a deshoras se verán reducidos?
          Ahora, habrá que ver cuántas leyes argumentadas con solvencia y echadas a andar con altos índices de publicidad se vuelven letra muerta en la práctica. ¿Ejemplo? Las sanciones por hablar por teléfono celular mientras se conduce y las sanciones en "puntos" a las licencias de los quebrantadores de la ley de tránsito. En fin.

martes, noviembre 17, 2009

Si me han de matar mañana...


El sábado anterior estuve en el Castillo de Chapultepec (¡pero qué bonito edificio, chingao!), específicamente en el alcázar, para escuchar un concierto de la Orquesta Típica de la Ciudad de México, con motivo de las Noches de Otoño (la próxima es este sábado). Tuve un momento, creo que fue durante la "Sinfonía La Sandunga" en que sentí esa cosa que de repente se puede asociar con un sentimiento de pertenencia a algo. La música que toca la Típica es música popular nacionalista que ha sido adaptada a los cánones y partituras de una orquesta de cámara. Una de sus características, sin embargo, tiene que ver con el uso de instrumentos característicos de los sonidos de México en diversas épocas y regiones como el salterio (chico y grande), el bandolón (chico y grande), el bajosexto, el arpa y la marimba.
          Es una pena que una orquesta que se encarga de rescatar un poco de lo que los sonidos musicales pueden decirnos sobre nuestra historia musical tenga tan poca atención. El gobierno de la Ciudad de México la ha rescatado, pero supongo que es necesario que se le otorgue una sede para poder ofrecer conciertos de manera regular.
          El marco del concierto del sábado, sin embargo, no pudo ser mejor escogido. El ascenso al castillo en el trenecito y en medio de los árboles que bordean la calzada, con el frío de la noche joven y el mar de luz extendido a nuestros pies, es algo que no puede olvidarse fácilmente.

domingo, noviembre 15, 2009

El próximo miércoles


Clic en el cartel para enterarse del chisme.

viernes, noviembre 13, 2009

Premio a la Iberoamericana


El día de hoy se entrega el premio SEP-ANUIES a la mejor universidad privada del país. En este caso tocó a la Universidad Iberoamericana (campus Ciudad de México) la distinción que la Secretaría de Educación Pública y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior otorgan a lo más sobresaliente del sector educativo universitario.
          Como profesor de esta universidad y como beneficiario de los programas de mejora y capacitación continua, no puedo sino unirme al reconocimiento que estas instituciones hacen a la Ibero y a asegurar, desde el pequeño papel de reparto que tengo en esta institución, que es más que merecido. Felicitaciones a los alumnos, exalumnos y miembros de esta comunidad universitaria.

jueves, noviembre 12, 2009

Nostalgias recuperadas


En mis años de la facultad había un cassette que me acompañaba regularmente en los viajes por la línea del metro Universidad: Seru 92 de Seru Girán. Amén de la relación que guarda el disco con mis años en la Facultad de Ciencias Políticas en los años noventas, el disco siempre me dejaba una sensación de vacío estomacal. Es música que a mí me revuelve muchas cosas en la mente y en el sentimiento de pérdida-recuerdo-presencia-pérdida de una etapa que considero la más importante de mi vida. Acabo de conseguir el CD y volverlo a escuchar fue revivir esa sensación de desorientación espacial y temporal. "Déjame entrar" es una canción que, por ejemplo, no ha perdido actualidad: "Nadie vio a los muertos de Irak/ en su pantalla./ ¿Fuego artificial o son bombas que estallan?/ se ven igual". O la interpretación de David Lebón sobre los desaparecidos de la dictadura en "Nos veremos otra vez": "Si todo vuelve cuando más lo precisás/ nos veremos otra vez". Suspiro.

martes, noviembre 10, 2009

Nostromo en la Gaceta de la UNAM