martes, mayo 23, 2006

Proceso de pensar

¿Cuál es el proceso que seguimos para ponernos a pensar? ¿Lo decidimos conscientemente? ¿Cuál es el instante en el que caemos en la cuenta de que estamos pensando? ¿Qué quieren decir frases tan usuales como “quiero pensarlo mejor”, “déjenme solo para pensarlo” “está para pensarse”? ¿De verdad es cierto que eso es lo que nos separa de los animales? ¿Neta que el pequeño Suadero (mi gatito en pleno desarrollo) y la experimentada Manchas (mi gatita en plena decadencia) no piensan nada de nada? ¿Y si alguien descubriera que en realidad los animales tienen una capacidad para pensar más desarrollada que los humanos y que tal capacidad no tiene que ver con el tamaño del cerebro sino, probablemente, con la cantidad de pelo (o de escamas o de plumas) que un ser vivo tiene?

Es por eso que, a la luz y sombra de estas preguntas, me he planteado diversas reflexiones alrededor del proceso del pensar. Hélas aquí.<

1. Para pensar se necesita estar solo. Estar solo hasta en términos dialógicos. El pensamiento y la reflexión profunda se genera en los momentos de soledad y se practica el resto del tiempo. La idea de los pensadores solitarios (Platón, Newton, Jesucristo) que se retiraban a la soledad para pensar cobra significado cuando nos damos cuenta de que no se puede pensar mientras estás en el ron número quince en una fiesta con tus cuates (también es poco probable que tengas la capacidad de pensar en el ron quince aunque estés a solas). Asimismo no es recomendable ponerse a pensar si viajas en un micro colgado de algún tubo en precario equilibrio o con una bolsa de mandado registrando tu trasero al vaivén de los baches y los topes de campeonato de esta ciudad. Por lo mismo, es sumamente improductivo pensar cuando estás ejerciendo los placeres de Venus, o cuando discutes con aquél (lla) con quien has terminado de ejercer los placeres de Venus. No se puede pensar mientras estás en una clase, o en una conferencia, o escuchando a una lumbrera despotricar en contra del sistema que lo alimenta. O mientras lees un post de alguien que se puso a escribir sobre lo que cree que es pensar

2. La reflexión es un proceso separado del acto de pensar. Hay una cercanía intrínseca, sin lugar a dudas. Sin embargo, el pensar implica una focalización temática y de interés que va más allá de la reflexión. Mientras el reflexionar se refiere a la puesta en perspectiva de cuestiones prácticas que afectan de manera directa el quehacer diario, el pensar puede entrañar la posibilidad de explorar cuestiones tan trascendentes como la cuestión del origen (o del fin, según el estado de ánimo), mientras que la reflexión se utiliza simplemente para plantear cuál es la mejor manera para ocultarle a tu esposa que te encontraste a una exnovia de la prepa que, repentinamente y sin aviso, volvió a reclamar la presencia de tus carnes (a lo cual tú, si estás reflexionando, aprendiste).

3. No se puede pensar si al vecino le gusta el reggaetón y pone “La gasolina” a todo volumen.

4. Partir de un pensamiento que ya está estructurado (y que tiene nombre, v. gr. Nietzsche, Cioran, Hegel, Kierkeegard, Kant, Cuauhtémoc Sánchez, Cuautémoc Blanco, el Perro Bermúdez) es impedir que la mente ejerza una de sus más importantes características, el pensamiento propio. Cuando las palabras de los que han pensado algo trascendente en la historia de la humanidad dejan de ser inspiración para convertirse en letanía, el proceso de pensar se interrumpe, deja de ser un acto creativo para convertirse en una repetición mecánica.

5. Es inútil plantearse la eterna pregunta de si los líderes del mundo libre piensan, eso es evidente, ¿o no?

6. El acto de pensar no implica necesariamente que tal acto lleve a una mejora en cuanto a las cuestiones que tienen que ver con el beneficio (o la supervivencia en tal caso) de la raza humana. Una cantidad impresionante de personas ejercen su posibilidad de pensamiento precisamente para lo contrario. El problema surge cuando aquellos que no ejercen su pensamiento con intenciones que velen por el bien común tienen más tiempo que aquellos que se supone que sí lo hacen.

7. Se piensa mejor con el estómago lleno (y con una buena subvención, económica mucho mejor). No hay ningún país (sólo Holanda se acerca con sus becas de lectura, ¡pagarte para que leas!, ¿cuándo imitarán los pinches domésticos políticos las tendencias importantes?) que le pague a su pueblo para que piense. Probablemente sí haya apoyos para lo contrario (nomás hay que ver nuestra flamante Ley de Radio y Televisión).

8. El pensamiento (o la capacidad para ejercer este) no es lo mismo que la inteligencia. Si tomamos en cuenta que inteligencia viene de inteligible, esto es, de algo que se puede entender, nos damos cuenta que pensar implica más que interpretar el pensamiento de otro. Implica, necesariamente, generar un código de interpretación para determinada interrogante del universo.

9. El acto de pensar necesita, como ninguna otra actividad, de una disciplina de ejercicio mucho más exigente que la de cualquier deporte. Es por eso que existe tanta obesidad del intelecto.<

10. Cogito, ergo sum. Pienso, luego existo. Para los que defendemos aún la posibilidad de que la modernidad es un proyecto que arroja muchísima luz sobre las ambiciones de lo humano que su negación o desaparición, esta frase cobra un significado especialísimo. No tengo existencia si no ejerzo mi capacidad de pensamiento. Si no pienso, es como si no existiera.

*Notas al margen:

a) El lenguaje en lo que se refiere al acto de pensar, no se resume simplemente en las palabras. Pensadores hay en todos los ámbitos de la expresión.

b) ¿Qué pasará cuando alguien decide no hacer otra cosa más que pensar? ¿Los autistas no serán pensadores congelados en el divino acto de pensar?

c) Los sopes y las gorditas hacen mal al acto depensar, sobre todo cuando se consumen en exceso.

d) Contra la creencia general, el escusado no es un lugar de pensamiento fecundante, a lo más puede ser un sitio de reflexión de los pecados capitales de la gula y la lujuria.

e) Obtener una neta es el más alto grado de depuración pensamiental. Porque si bien es cierto que la verdad es relativa, la neta es la neta.

f) La mayoría de los más grandes pensadores de la humanidad vivieron (o viven) en el más grande anonimato.

g) Ningún pensador de respeto tiene un blog. Utiliza mejor su tiempo para pensar.

2 comentarios:

Dinora dijo...

Proceso de pensar?
O mas bien, ensayo para descartar a quienes se creian pensadores?
en el ron 15 debido al alto grado de separacion de las circunstancias..Claro que se puede pensar!
que si comiendo gorditas o garnachas no? Claro que se puede pensar!
Me parece que se han expuesto muchos mitos sobre los pensadores, sobre todo si quien escribe precisamente no se considera pensador por aquello de que "o se tienen blogs" como es entonces que puede definir a un pensador con tan gran precision?

Anónimo dijo...

no entiendo nada no responden la pregunta se van a hablar de otras cosas