martes, enero 23, 2007

Pedir las nalgas

Ayer fui a la Librería del Sótano (la que está frente a la Alameda) y salí con una impresión más que mala. El personal que labora ahí tiene un insano sentido de la paranoia, ya que piensan que los que acudimos a ese lugar tenemos más intenciones de robarnos un libro que de comprarlo, por lo que tenemos que soportar la vista más que pesada de un señor pelón con camiseta negra e intercomunicador como de guardaespaldas gringo que nos ve y se hace pendejo... nos ve y se hace pendejo... El tipo del "guardarropa" (que guarda todo, menos ropa) con una jeta del tamaño del huevo derecho de Dios, con un mal humor digno de mejores causas. Y los güeyes que atienden, no mames, parece que les estás pidiendo las nalgas en lugar de orientación para encontrar los libros que buscas.
          Por lo regular opto por buscar por mí mismo los libros que me interesan, pero en esta ocasión no aparecían por ningún lado. Cuando pregunté el tipo hizo una jeta como si en vez de decirle que me ayudara a buscar La santa de San Luis de David Ojeda, le hubiera comunicado que me andaba cogiendo a su mamá (o peor, a su papá). De los dos textos que le pedí uno (el que más me interesaba) se encontraba agotado; y el otro (el referido de Ojeda) fue el único que pasé a pagar a la caja. Y sí. La cajera compartía el humor de mierda del resto del personal. Creo que es considerable la cantidad de personas que atienden, la naturaleza del trabajo que realizan (en contra de todas sus expectativas, seguramente); pero aún así, creo que la atención puede ser mucho mejor. No estoy diciendo que tengan que tratar a los lectores como si fueran el pachá de Persia (si es que en Persia hay un pachá); pero sí creo que, al menos, podrían ser neutrales y no agobiarnos a los demás con su mal humor.
          Regularmente salgo molesto de las librerías porque no me alcanzó para comprar lo que quería comprar, esta vez no fue el caso. Eso me pasa, pienso después al descelofanear mi adquisición, por no ir a mi proveedor habitual: la librería del FCE de Universidad, ahí el sistema de clasificación de sus estantes permiten al lector el placer íntimo, pero placer al fin, de hallar el libro buscado entre todos los demás. Necesito una limpia de karma.

*/*/*/*/*/*/*

Por cierto, el libro de Ojeda está resultando una buena sorpresa.

3 comentarios:

Lirva dijo...

Ts... Eres de los mios, yo odio el Sótano por su mal servicio de perdona vidas y a Ghandi por su desorganización, tiradero y el café el malo y feo, además de ir esquivando a los pobres libros que dejan regados por todo el suelo.

En cambio(música bucólica), el FCE es el paraíso terrenal, yo adoro todos, principalmente el de Universidad, es cómodo, bonito y tienen una campañita que me dejan tocar cada vez que voy...

Saludos y me hizo mucho reír la etiqueta de este post****

René López Villamar dijo...

Mi librería favorita también es el Fondo de Universidad. Es donde siempre termino comprando todo.

Además de Libros, Libros, Libros, donde creo que tienen el mejor servicio de la ciudad, pero solo aplica para libros en inglés.

Saludos

Malena dijo...

Las librerías en linea son un negocio creciente en México.Pero la gente quiere atención y seguridad.
Hace poco hice un pedido en linea a El Sótano que aunque aparecía disponible e incluso fué cargado a mi tarjeta, no pudieron surtir.
De esto me enteré hasta que llamé al 01800, llevo dos semanas pidiendo mi reembolso y nada.No me ha sucedido esto con Gandhi y Amazon, que ni siquiera hacen el cargo a la tarjeta
antes de tener el pedido y avisan por cualquier eventualidad. Sentí pena agena cuando la Srita Alejandra culpó hasta a Banorte por la falta del reembolso y dias despuès al volver
a llamar la Srita. Ma.del Carmen Castillo se disculpa diciendome que yo habìa tratado con Alejandra y que ella había sido despedida.Curioso,yo pensaba
estar tratando con El Sotano.Si El Sótano quiere el mercado nacional,tendrá
emular el sistema de sus competidores.Yo dudo volver comprar en El Sòtano y como yo,
lamento decir que hay muchos casos.