miércoles, enero 03, 2007

La lectura en vacaciones

Como ya es tradición en este escribidor, las pasadas vacaciones de fin de año, a pesar de mis siempre urgentes necesidades de ponerme a hacer cosas que tenía pendientes desde mucho tiempo atrás, no hice nada. En primera porque una de las semanas de vacaciones me la pasé echado como vaca babosa para recuperar parte del aspecto humano que me caracteriza y dejar atrás el look zombie que me habían endilgado las obligaciones laborales que tuve a fin de año. Y la segunda semana (ajá, justo cuando me proponía a realizar los correspondientes pendientes impudientes), me atrapó una infección estomacal marca libre (de piedad) y me tuvo completamente postrado al menos durante tres días. Así llegó el viernes y me dí cuenta que no tenía sentido engañarme al pretender hacer algo en las vísperas inmediatas del Año Nuevo. En conclusión: no hice nada. Bueno, sólo leí, que como es cosa que se hace por placer no cuenta. He aquí mis observaciones acerca de lo leído en estas escasísimas dos semanas.


Tiempo de alacranes de Bernardo Fernández (aka BEF). Lo primero que me vino a la mente después de leer esta ponedora novela fue: ¡Aquí hay una película! ¡Taquillera y con garantías de ser vista! Sin embargo, ya sabemos que a nuestros inteligentísimos "productores" les interesan más las historias rosas y estúpidas tipo Cómo besar sapos (o una mamada semejante) y [D]Efectos secundarios que las historias bien pensadas y escritas con talento e imaginación. Tiempo de alacranes es una fantasía de Tarantino (el final es un guiño innegable a la edición-construcción de este cineasta) en el (los) desiertos del norte de México, con escalas de alucine en Canadá con un trío de nuevos ricos estilo Natural Born Killers. Alberto Ramírez "el Güero" es el protagonista de esta historia en la que narcotraficantes, policías corruptos (valga la redundancia), sicarios, mujeres cachondas y arrebatadas, e hijos desmadrosos de narcos y diplomáticos balcánicos, se dejan tostar al sol mientras el olor de la pólvora se esparce por todos lados. Más que recomendable. Ganó varios concursos por si todavía están dudando.

Cuentos violentos compilados por Norma Lazo. Una serie de historias en las que se desarrolla como tema y pretexto la cuestión de la violencia. Una recopilación dispareja que me dejó más descontento que satisfecho. Hay algunas cuestiones interesantes, pero la mayoría son obras menores. Se puede resaltar "Los culpables" de Juan Villoro, en donde la culpa más que la violencia es el eje que une la historia de dos hermanos dispuestos a redactar un guión de cine triunfador. "El despertar de la calle" de Eduardo Antonio Parra sería la parte oscura y punk de toda la melcocha que la Navidá dejó por ahí, un muy buen cuento que califica para ser de lo mejor del volumen. "Eso que no es el mundo" de Rafael Antúnez también me gustó; tiene un regusto a literatura negrísima que deja pensando por un buen rato. "Médico y medicinas" de Luis Arturo Ramos es un ejercicio interesante sobre la obsesión que las personas pueden establecer sobre los demás, sobre todo cuando los demás son una recua de inseguros. "La iluminada" de Claudia Guillén es una buena reflexión sobre el fanatismo religioso, aunque creo que el final es forzadísimo. "Neutral" de Naief Yehya es un cuento en un registro distinto al de los demás incluidos en la antología; un excelente texto que explora los sinsentidos de la guerra y el papel de los medios. Finalmente, J. M. Servín relata una historia de esas que le encantan a Cristina Pacheco, pero sin la manipulación sentimental de esta última; el final del cuento es de lo mejor. En fin, que este es un libro legible pero nunca memorable.

Llamadas telefónicas y Putas asesinas de Roberto Bolaño. La noción es urgente y cada vez se va haciendo más cliché: Roberto Bolaño es un imprescindible. Se tiene que leer. Este libro de cuentos deja las sensaciones mezcladas, el cerebro alborotado, los referentes vívidos. Hay algo de Borges en Bolaño, es cierto, pero también hay mucho de Raymond Carver, de Cortázar, de Beckett. Por sus cuentos transita la angustia, la soledad, el destierro, el exilio, pero también el humor, la esperanza, la filosofía. Leído al mismo tiempo que Putas asesinas, la sensación que deja Llamadas telefónicas es la de estar leyendo a un escritor atemporal, brillante: un clásico. En estos textos encontré uno de los mejores cuentos que he leído en mi vida, "Detectives", uno de esos relatos en los que uno de da cuenta de lo lejos que está la pretensión del que se cree escritor, de la genialidad del que solamente lo es.

Seguiremos informando...

2 comentarios:

René López Villamar dijo...

Tiempo de alacranes me parece verdaderamente estupenda. Me sumo a tu recomendación. De pelis no sé nada, pero creo recordar que BEF quiere llevarla al comic, como era la idea original.

Norma Lazo me parece una escritora espantosa, que gusta de hacer antologías desiguales. Claudia Guillén, que me cae muy bien en persona, me resulta un poco antipática en la lectura. Esperaré a que alguien me preste ese libro.

En cuanto a Bolaño: De acuerdo con todo. Si no lo has hecho, deberías devorar El gaucho insufrible en seguida. Su último y por mucho su mejor libro de cuentos.

Kchivaches dijo...

¿Qué onda Prof?

Un fuerte abrazo y lo mejor para este 2007.

¿Cómo va todo por allá en los rumbos de Jalalpa? Por acá bien, con nuevos bríos y proyectos varios. Aunque a veces el ánimo parece derrumbarse, hay que seguirle. Nos toca.