martes, febrero 10, 2009

Morir de amor


Leo en el periódico la noticia de que la gente puede morir de amor. O mejor, de las penas que genera el amor. Este síndrome conocido como "del corazón roto" o "de Takotsubo" comenzó a documentarse de manera sistemática a partir de 1991 en Japón y pronto ha generado diversos estudios en el resto de Occidente (me pregunto si alguien sigue creyendo que Japón es el 'Lejano Oriente', cuando más bien se ha convertido en el 'Extremo Occidente').
          Resulta que los males de amor ya pueden ser catalogados como una enfermedad, no sólo en términos de afectar el funcionamiento social o personal de un individuo, sino incluso en términos físicos. Ansiedad, depresión, opresión leve en el pecho y debilitamiento de la función cardíaca que puede derivar, incluso, en un infarto, son los síntomas de esta nueva dolencia que los habitantes de la contemporaneidad debemos de traer encima.
          Y es que el amor mata. En pleno retorno al sentimiento romántico del siglo XIX, volvemos a los tópicos en donde frases como "su corazón se detuvo, y murió" o "murió de pena" vuelven a tener sentido. En un mundo en el que la soledad y la prisa envuelven por completo la vida de los seres humanos, conservar andando las posibilidades de tener una relación en la que lo que se comparte sea asuntivo y no obligatorio, hace cada vez más difícil perpetuar la sensación de embriaguez que se experimenta cuando una nueva experiencia amorosa inicia.
          La enfermedad (estoy terminando de leer un libro de Francisco González Crussí en el que habla de la manera en que a lo largo de la historia se ha concebido al amor como una enfermedad y los remedios que se supone lo curan, próximamente acá en su blog favorito), decía, la enfermedad tiene una incidencia del 1.1% de muertes asociadas a males cardíacos en el año 2008 y su tendencia es de crecimiento acelerado. Tal vez el secreto esté en no enamorarse, para no sufrir con el mentado síndrome. Aunque eso nos arrancaría de nuestra condición humana, estamos condenados a enamorarnos, a sentir culpa y a morir. Es como pretender dejar de coger porque existe el sida. Uno nomás se cuida y ya. Aunque seguramente en el amor la efectividad no alcance el 99% de la misma. El riesgo es, sin duda, mayor. ¿Qué hacer?

3 comentarios:

pvot?.. dijo...

se va a terapia
se va a acupuntura
se se se
jajaj
broma

Anónimo dijo...

Como lo actual en la medicina es la prevención, estoy de acuerdo, tendríamos que evitar enamorarnos si queremos un corazón sano y fuerte. Te imaginas? En la receta de este tipo de pacientes, además de anotar los medicamentos, las recomendaciones serían las siguientes:
-Reposo
-Evitar emociones fuertes
-No enamorarse
Atte. Una con mucha predisposición para padecer este mal.

victor Jurado dijo...

La única mujer que murió de amor fu la vida y la difunta esposa de Luis Donaldo Colosio