jueves, marzo 12, 2026

Días del futuro presente

 

Ep 6. La Estatua de la Libertad (X-MEN MATHS) - YouTube

En los días del asueto de fin de año estuve viendo muchas cosas, pero algo que tenía pendiente era la saga de películas que se hicieron entre 2000 y 2016 acerca de los X-Men. Estos personajes surgieron a la luz en 1963 bajo la autoría de Stan Lee y Jack Kirby, añadiéndose personajes, tratamientos y artistas con el paso de las décadas hasta el día de hoy. Los formatos en los cuales sus historias se han contado son múltiples: cómics seriados, novela gráfica, series animadas de televisión, películas, videojuegos, entre los más populares.

Si tomamos en cuenta el contexto histórico y el lugar en donde se originaron, podremos darnos cuenta de que reflejan, en cierta medida, el espíritu de la época. Son los tiempos de la lucha por los derechos civiles, con la comunidad afroamericana en la punta de lanza de tal movimiento, mismo que arrastrará con posterioridad a los jornaleros migrantes latinoamericanos, tanto como a la comunidad LGBT y a los movimientos feministas. En este sentido, la noción de la diferencia y de la tolerancia con respecto de ésta es uno de los temas (sino EL tema) más relevante en ese mediado de siglo XX de posguerra.

Es en estos años en los cuales la sociedad norteamericana del american dream vendido por la televisión y el cine durante los dorados cincuenta (la idea de la familia producto del matrimonio heterosexual, religioso, propietario y de clase media) tiene que hacer frente a la realidad diversa de una sociedad que cambió de manera radical a partir de la derrota de los fascismos en la década previa. La sociedad estadounidense se da cuenta de que hay dos supuestos falsos en su autopercepción y autoconcepción, los dos provenientes de vértices opuestos.

El primero es el supuesto que plantea la identidad norteamericana basándose en la idea del desarrollo del destino manifiesto impuesto por voluntad divina a los primeros fundadores de la nación: los cuáqueros y perseguidos religiosos que fundaron las trece colonias desde principios del siglo XVII. Esa identidad compartía elementos raciales, religiosos y culturales que dieron como resultado la noción del WASP: el ciudadano blanco, anglosajón y protestante. A lo largo del tiempo y, paradójicamente, con el reconocimiento de derechos a las minorías que habitaban el mismo espacio, esa noción se desarrolló hasta llegar a la idea del supremacismo blanco que se ha convertido en uno de los principales apoyos del régimen actual de Donald Trump.

El otro vértice está representado por la concepción que se tiene de pensar a los Estados Unidos de Norteamérica como un melting pot (literalmente “la olla donde todo se funde”) en la cual diversas culturas encuentran su lugar asimilándose para crear una sola. Es una versión muy optimista, que se reforzará en los años posteriores al periodo de entresiglos XIX-XX, con la llegada masiva de inmigrantes europeos y asiáticos a ese territorio. El símbolo más importante de esta concepción lo representa la Estatua de la Libertad, localizada cerca de la isla Ellis y del puerto de New York. La noción de Estados Unidos como una tierra de libertades y oportunidades para quienes no la habían encontrado en sus propios lugares de origen queda patente en el poema de Emma Lazarus, “The New Colossus” [El Nuevo Coloso]:

Not like the brazen giant of Greek fame,

With conquering limbs astride from land to land;

Here at our sea-washed, sunset gates shall stand

A mighty woman with a torch, whose flame

Is the imprisoned lightning, and her name

Mother of Exiles. From her beacon-hand

Glows world-wide welcome; her mild eyes command

The air-bridged harbor that twin cities frame.

“Keep, ancient lands, your storied pomp!” cries she

With silent lips. “Give me your tired, your poor,

Your huddled masses yearning to breathe free,

The wretched refuse of your teeming shore.

Send these, the homeless, tempest-tost to me,

I lift my lamp beside the golden door!”

[No como el mítico gigante griego de bronce,

De miembros conquistadores a horcajadas de tierra a tierra;

Aquí en nuestras puertas del ocaso bañadas por el mar se erguirá.

Una poderosa mujer con una antorcha, cuya llama

Es el relámpago aprisionado, y su nombre

Madre de los Exiliados. Desde el faro de su mano

Brilla la bienvenida para todo el mundo; sus templados ojos dominan

El puerto cruzado por los vientos que las ciudades gemelas enmarcan

“¡Guardaos, tierras antiguas, vuestra pompa legendaria!” grita ella

Con labios silenciosos. “Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres,

Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad,

El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas.

Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades,

¡Yo elevo mi faro al costado de la puerta dorada!”].

En este sentido, resulta interesante leer esta serie de películas como una alegoría que el poder político y militar (que no puede escindirse del económico) con respecto de su concepción de lo que debe ser la sociedad norteamericana. La idea del mutante (los seres afectados por el gen-X) se muestra como un ente peligroso y siempre en búsqueda de destruir a los otros que no son como él. Se pasa por alto, de entrada, la diversidad que hay dentro de la misma comunidad mutante, así como la postura con respecto de la convivencia con los otros, los humanos, la denominada “normalidad”.

No es extraño, por tanto, que uno de los personajes más fascinantes de estudiar sea el villano principal y uno de los mutantes más poderosos de todo ese universo: Erik Lehnsherr, líder de la Hermandad de los Mutantes, y un convencido de que estos son quienes deberían llevar las riendas de una sociedad que los ve como amenaza o como depositarios de poderes que pueden ser instrumentalizados, sobre todo, con fines bélicos. El origen de Magneto proviene del trauma del Holocausto, descubre sus poderes en el momento en que es separado de su madre cuando es internado al campo de concentración de Auschwitz; atestiguar la barbarie que los nazis realizaron durante la Segunda Guerra Mundial y sus propias tragedias personales, darán a este sobreviviente la convicción de que los seres humanos deben ser dominados y controlados.

Los líderes con los cuales se enfrentan los mutantes, tanto los integrados (o que buscan integrarse a partir de utilizar sus poderes “para el bien”, es decir, que son funcionales al estado de cosas de quienes gobiernan) como los rebeldes (liderados por Magneto), le dan la razón a este último. Azuzados por el miedo, los ciudadanos, pero sobre todo sus líderes que ven amenazadas sus posibilidades de conservar el poder, confrontan a los mutantes en búsqueda de exterminarlos o de “curarlos” de su afección y su diferencia. Es decir, las opciones que se muestran nunca contemplan la convivencia armónica, algo por lo que aboga el Dr. Charles Xavier y su escuela de mutantes, sino la hegemonía que no tolera diferencias.

Fahrenheit 11/9 (2018) - IMDb

Detrás de toda la estrategia del complejo militar-gubernamental está el miedo. Ya Michael Moore desarrolló de manera interesante dicha tesis en Farenheit 9/11 (2004) a razón de cómo se manipuló a la sociedad estadounidense a partir del ataque a las Torres Gemelas en 2001. La estrategia le ha funcionado también al presidente actual. El enemigo, no obstante, ha cambiado: si en 2001 el peligro enunciado era el del terrorista, el Otro que a partir de su fanatismo religioso buscaba la destrucción de la forma de vida occidental, representado globalmente por el modo de vida norteamericano; durante las dos presidencias de Donald Trump el enemigo ha mudado a una generalización que engloba la noción del extranjero (con énfasis en los migrantes) como la amenaza que pretende destruir el sueño americano. Se pasó de manera escalada de una noción que planteaba el choque de civilizaciones (como lo desarrolla Samuel Huntington) a otra que echa mano del nacionalismo más rancio y básico en aras de la autodefinición. Y hay una conclusión que es triste: le ha funcionado.

Pensar la revisión de los productos culturales como esta serie de películas, nos permite reflexionar acerca de la manera en cómo el arte, la narrativa, el cine, permiten representar aquello que ocurre en la realidad; y en cómo muchos de los problemas a los cuales alude son recurrentes. ¿Quiénes son/somos los nuevos mutantes a los que se debe temer?

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