miércoles, febrero 01, 2023

¡Te amaba y me chingaste! de Nora de la Cruz

En ¡Te amaba y me chingaste! (Nitro Press/ UNAM, 2020), Nora de la Cruz (Estado de México, 1983) escribe una historia de amor (o desamor, valga la aclaración, aunque uno sin el otro no se entiende) que recupera una serie de referencias literarias y culturales que resuenan en oídos y lectores atentos. 

Desde el título se asume la importancia del lenguaje y de la oralidad cotidiana. La prosa de la autora retoma las formas de expresión de las novelas decimonónicas provenientes del Romanticismo, pero también de las traducciones al español de obras anteriores (sobre todo renacentistas, pero también neoclásicas) para entregarnos un pastiche que se hunde en el humor y la metarreferencialidad en busca de generar el efecto estético buscado. Y lo consigue. 

En la obra, que narra la relación tormentosa entre dos personajes émulos de Romeo y Julieta, (pero también de Calixto y Melibea, incluso de Renata y Ulises), accedemos a una prosa que hermana los registros de la denominada cultura elevada (high culture) con la cultura de masas (cultura popular en la vertiente de la generada por los medios masivos). De tal forma, al tiempo que los títulos de los capítulos aluden a la obra de Ovidio, la segunda de epígrafes nos recuerda la configuración del caballero típico del siglo XX a través de “Amante a la antigua” del basileño Roberto Carlos. 

La búsqueda desesperada del amor romántico de Fosca María choca con la pusilanimidad de Tito Lucio. Encuentros, desencuentros, malentendidos que alguno asume como sobreentendidos, todo abona para una trama llena de escenas dignas de realismo ruso, pero también de la telenovela de las nueve. Como si Marie Louise Alcott hubiera escrito una novela con personajes de Mecánica nacional, todo en escenarios nacionales llenos de lo que hace entrañables a algunos de esos sitios, como la música de José Alfredo Jiménez de fondo. 

Si bien persiste el narrador omnisciente como marca de esa alusión a los mecanismos del relato romántico-realista, la configuración de los personajes escapan de los estereotipos casi monolíticos con que se construyen algunos de los tándem de la época y adquieren autonomía y conciencia. Para bien y para mal. 

Es una novela divertida que descoloca pero, al mismo tiempo, permite recordarnos que la vida (como realidad y fantasía, materialidad e imaginación) es un complejo en donde los espacios en apariencia estancos se mezclan de manera azarosa pero armónica si lo vemos en perspectiva. La literatura tiene historia y la comprensión de la misma nos permite apreciar su necesaria e inevitable evolución. Como dijera otro poeta: “tenemos que recordar que no existe eternidad”. 

 

martes, enero 31, 2023

De escritores en ciernes a lucha a mano limpia con tigres

 


Le monde après nous (Francia, Louda Ben Salah, 2021). Un joven egresado de la carrera de Letras gana un concurso de cuento y obtiene la atención de un agente literario; una editorial se encuentra interesada en publicar su primera novela, si resulta una obra interesante. Mientras esto ocurre, debe lidiar con la vida real haciendo repartos de comida a través de una aplicación y aparentar con sus compañeros que todo va bien con sus recursos económicos y con su carrera literaria. Sus padres viven en un pueblo alejado de París, que es donde él reside, y en donde encuentra a una joven estudiante de quien se enamora. Cinta intimista que refleja las complicaciones de habitar la vida contemporánea cuando se pretende vivir del arte y, además, se está enamorado. La cinta, a pesar de derivar en una posibilidad optimista, revela situaciones con la que más de un escritor o artista en ciernes se sentirá identificado. 

🐶🐶🐶 y medio de 5

* En Mubi. 



Triangle of Sadness (Suecia/ Francia/ Reino Unido/ Alemania/ México/ Turquía/ Grecia/ Estados Unidos/ Dinamarca/ Suiza, Ruben Östlund, 2022). Dos influencers son invitados a un paseo en un crucero exclusivo como una forma de pago a su actividad en redes sociales. A partir de una cena desastrosa, de unos piratas y de una visión poco ortodoxa de su capitán, la embarcación termina en naufragio y varios de los huéspedes del barco son lanzados a una playa en una isla solitaria. En esta situación, los roles de poder se ven subvertidos y todos tendrán que adaptarse si quieren sobrevivir. Alegoría disparatada y excesiva acerca de la historia de la humanidad y la manera en cómo se crea (y se destruye) la civilización. Capitalismo salvaje, esclavismo, revolución, socialismo, son estadios de esta extraña comunidad de seres inútiles en su mayoría. Requiere estómago, paciencia y vista atenta. Recibió la Palma de Oro en Cannes. No es para todo tipo de público, pero no deja indiferente, eso sí. 

🐶🐶🐶 y medio de 5

* En cines a partir del 17 de febrero. 



RRR (Rise Roar Revolt) (India, S.S. Rajamouli, 2022). Impresionante fantasía épica que narra la rebelión que dos héroes emprenden en contra de la opresión británica en la India de principios del siglo XX. Con una producción monumental, la cinta se pasea por todos los géneros (como los concebimos en Occidente) sin que la trama sufra menoscabo. Comedia, drama, romance, acción, fantasía, musical. Esta cinta es todo eso al mismo tiempo. Si se asume que acudimos a una representación hiperbólica de los hechos narrados es entretenimiento puro y duro. No se sienten las más de tres horas que dura. 

🐶🐶🐶 y medio de 5

* En Netflix. 



Ticket to Paradise (EU/ Reino Unido, Ol Parker, 2022). Comedia romántica que une a dos de los actores que sostienen todavía eso que se llama star system. Lástima que esa inversión sea un auténtico desperdicio. La película es sosa, aburrida en tramos y chantajista. Contrapone el modo de vida capitalista como una de las causas de fracaso de las relaciones románticas y de la extinción de la familia tradicional; mientras que la forma de vida comunitaria y de familia extendida (pero supeditados al mercado internacional) es lo máximo. Escenas incoherentes, un guion que hace agua por todos lados y un Clooney que encarna a uno de sus peores personajes. Húyale como a los que venden abrazos en la calle. 

🐶🐶 de 5

* En Prime, Youtube y Google Play (para renta). 








viernes, junio 17, 2022

Blanca Luz Brum

 


Leo e investigo sobre otra cosa y me encuentro con la historia de una poeta que ha merecido una película y varios libros alrededor de su vida. Y en este sentido la noción de que su vida ha sido más importante que su obra se cumple. Su biografía da para crear una novela delirante en la que la verosimilitud sería cuestionada a cada trecho. Pero ya se ha visto innumerables veces que a la vida no le interesa mucho eso de ser verosímil. 

El personaje es Blanca Luz Brum. Poeta uruguaya asociada a las vanguardias de inicio del siglo XX como escritora de poesía y pintora. A los 16 años ingresó a un convento en Uruguay para tomar el hábito religioso, pero lo que vivió en los años siguientes a su fuga de ese sitio, de acuerdo a los parámetros sociales, estaría muy lejos de esa vocación asumida a temprana edad. Se fugó del convento en las ancas de una motocicleta conducida por otro poeta vanguardista, el futurista Juan Parra del Riego, quien se casaría con ella, enfermaría de tuberculosis y moriría justo cuando el hijo que tuvo con la religiosa arrepentida tenía apenas cinco años. 

Marchó a Lima, en donde se encontró con los abuelos del niño y en donde se integró a la vida bohemia de los vanguardistas y revolucionarios agrupados alrededor de la revista Amauta de José Carlos Mariátegui. Aparecería después en México, donde se casaría con el pintor David Alfaro Siqueiros, cuya agitada vida política le llevaría a salir huyendo del país para refugiarse en Buenos Aires en busca de asilo, después de ser acusado de participar en el asesinato de Leon Trostski. 

En Buenos Aires, el cónsul chileno que los ayuda, un joven Ricardo Reyes que después sería conocido como Pablo Neruda, se enamora de ella. Se habla de una disputa por estas razones con otro nombre conocido de las letras en español: Federico García Lorca. Las relaciones amorosas que sus biógrafos rastrean incluyen al futuro presidente Juan Domingo Perón, de quien además de amante fue jefa de prensa cuando era Secretario del Trabajo. 

La voz pública, que en su machismo censura en las mujeres lo que en los hombres celebra, la llamó “el colchón de América”. Aunque, como bien apunta uno de sus biógrafos, Miguel Albero: “Pero no hay que equivocarse, era ella quien elegía y no ellos, y lo hacía porque en el fondo era su manera de influir en las cosas, de estar en la acción; era una mujer de acción, libérrima, tremenda en sus opiniones, un personaje de una pieza que renegó de todos los países donde estuvo, que echaba pestes de las mujeres, porque su condición de mujer y de extranjera constituían los límites con los que se encontraba siempre”.

Incluso su muerte no elude la relación con lo literario. Terminaría sus días en la isla de Juan Fernández, el escenario en el cual Daniel Defoe ubica su novela neoclásica Robinson Crusoe. Al fallecer a los 80 años, fue sepultada en Viña del Mar. Su vida de alianza con los revolucionarios y figuras de la intelectualidad de izquierda, contrasta con sus últimos años en los que admiró la figura de Augusto Pinochet, por quien incluso fue condecorada. 

Escribió ocho libros que hoy casi nadie conoce. El documental de 2018, No viajaré escondida, de Pablo Hernán Zubizarreta, recupera testimonios sobre su vida. Aquí un ejemplo de lo que escribió: 

Poema Rojo

 Panait Istrati, ¡qué bien tu nombre

hecho de dos palabras tristes!

Extraviada a lo largo de los mares te advierto.

Tu hermana Kyralina cantándome al oído

como una balalaika

Caen sus mejillas tristes en mis manos abiertas.

Y un haiduk me acompaña

la mirada desierta.

Yo que estaba perdida en un espejo muerto,

sentí sobre mi carne

tu diente amargo y frío.

Trineos de la muerte recorren las estepas;

y hombres abandonados, sangran por la tierra.

Y te veo venir de la pocilga hedionda

donde niños exprimen pezones de miseria.


jueves, junio 16, 2022

Salgari en mi recuerdo

 

Cuando era niño, mientras bajo el filo del machete caían las hierbas, o se amontonaban las cañas secas de la milpa para su descomposición y posterior reintegración a la tierra, no era un hijo de campesino, no, era un pirata. Mi machete era un sable y la zona de roza el ejército de piratas enemigos. El sol pegaba duro, como en el mar, me imaginaba, y lo salado del sudor causado por el trabajo me parecían salpicaduras de olas.
          El causante de todo eso era Emilio Salgari. Cuando entré a la secundaria, un amigo a quien no le gustaba leer, pero que por algún extraño misterio poseía información de múltiples cosas, me enseñó la biblioteca pública. Y ahí me encontré con la colección “Sepan cuántos” de la editorial Porrúa. Entre varios de los títulos que había, estaban los relatos de Salgari. Y me sumergí en sus páginas, que es decir en sus territorios inhóspitos y en sus personajes completamente románticos y heroicos.
          Sandokan, el Corsario Negro, Yolanda, el Corsario Rojo, Cabeza de Piedra, el Capitán Tormenta y demás protagonistas de sagas salidas de su imaginación habitaron en mi mente durante mucho tiempo. Salgari escribía sobre países lejanos (México, el Caribe, Rusia, Malasia, África) aunque según sus biógrafos su experiencia viajera fue más bien mínima, por no decir inexistente. Pero su imaginación fue prodigiosa y me alcanzó entre esos campos de la sierra poblana. Era un animal de ficciones, escribió casi un centenar de novelas y numerosos relatos cortos.
          Leí en el más reciente libro de Rosa Montero la manera en cómo murió. El suicidio apurado por las deudas económicas y por la enfermedad mental de su esposa lo llevó a cometer el sepukku (harakiri) mientras pedía a sus editores, que lo habían explotado y vendido miles de sus libros, que se hicieran cargo de sus gastos funerarios. Su padre también se había suicidado. Y después de él lo hicieron dos de sus hijos. Una saga familiar marcada por esa muerte tremenda.
          En algún momento de mi vida quise ser Salgari. El Salgari que me había construido en mi mente: viajero por todos los rincones del mundo y narrador de las aventuras que acontecían ahí. Pero igual que él, por ejemplo, conocí el mar hasta mi juventud y años después la alergia me impediría gozar de la humedad y el sol de las playas.
          Es uno de los escritores que recuerdo con mayor cariño. Mi sable, ahora hecho de plumas rojas de corrección de texto, sigue derrotando villanos e inclementes buitres de mar.

lunes, junio 13, 2022

Inmovilidad, de Alejandro Paniagua





En Inmovilidad (Ediciones Periféricas, 2022), Alejandro Paniagua presenta un conjunto de 17 cuentos en donde la fantasía, la violencia, lo místico y lo poético aparecen por igual. El volumen incluye el relato “Equipaje” con el cual obtuvo el premio del Concurso Latinoamericano de Cuento “Edmundo Valadés”, ya de añeja tradición. En éste, los juguetes cobran un significado especial para un niño de la calle que tiene que utilizar su imaginación para sobrevivir en el contexto que le ha tocado y para asirse a un mundo en el que se acomoda mejor que a ese que denomina “realidad”. En esa deriva se encuentra también “Damián / David”, donde la muerte de un hijo desata una serie de alucinaciones dolorosas y que materializan el dolor por el hecho. Ese sufrimiento por la muerte de alguien cercano es también el motivo de “Voladora de Papantla”, en donde la figura del ritual místico hoy convertido en atractivo para turistas, se convierte en la alegoría para hacer presente el dolor por la hermana muerta. “Caleidoscopio” es un texto fantástico en donde la idea de religión exótica y de guía encarnado en la figura de un maestro, alcanza registros a la vez líricos y delirantes; una religión en donde las personas aprenden a convertirse en objetos y donde se requiere un sacrificio necesario. En “Arrebato infantil”, un niño escenifica con sus objetos de juego una tragedia familiar que ha marcado a todos los integrantes de la misma. “Pornografía I” contrapone la ansiedad al deseo, la inutilidad de las imágenes eróticas ante el dolor del alma. “Ram”, por mucho mi cuento preferido, es la historia de un trailero que comete un error que le cuesta perder a su familia, pero que, a partir de un encuentro con un vagabundo que le regala unas figuras religiosas, abre las posibilidades de recuperarla o de perderse para siempre. La voz femenina de “Árboles” confronta al padre que yace enfermo y a quien desea por igual su recuperación y su muerte. En “Dos jirafas” se mezcla lo repulsivo y lo esplendoroso, al igual que en los personajes que lo habitan. “Sentencia” narra la toma de justicia de dos familiares lastimados por la ausencia de la madre, un acto que, no obstante, no puede resarcir lo que reclama. “Kelvinator” aborda otra tragedia familiar, la muerte del hijo por un incendio que, quizás, pudo haberse evitado. “Pornografía II” es un cuadro cómico y absurdo acerca de la manera en cómo la tecnología ha modificado las costumbres del autoerotismo. En “Piedad” retorna la imaginación y la construcción de figuras alegóricas a través de los ojos de una niña para resistir la realidad que la circunda. “Dos sorpresas (Sr. Juárez)” es un cuento que comienza como una fábula de erotismo pedófilo, pero que concluye con una vuelta de tuerca interesante. “El sueño de una desahuciada” escenifica el momento de agonía y muerte de quien lo protagoniza. En “Ricardo III” (mención honorífica en el Premio Nacional de Cuento Fantástico y de Ciencia Ficción) vemos desfilar ante nuestros ojos la abyección personificada en el célebre personaje de la tragedia de Shakespeare, pero cuya sobrevivencia transcurre a lo largo del tiempo y del espacio, más allá de la obra del Bardo y sus referencias históricas. Finalmente, “Globos (Sra. Juárez)” es otro cuadro de erotismo extraño que desnuda la convicción de infelicidad de quien protagoniza el, en apariencia, ilógico encuentro.
Es un conjunto bien equilibrado de historias cuya virtud radica en la capacidad que tiene el autor para generar cadenas de metáforas e imágenes literarias en contextos en apariencia no aptos para esas elucubraciones; hay quizás un poco de engolosinamiento en este recurso, pero visto en conjunto, no desentona con la propuesta que Paniagua nos ofrece.