jueves, mayo 13, 2021

Gabo, maestro de la cumbia

 



En el artículo final del curso que doy en la universidad un estudiante mencionó un ejemplo de cómo la ficción que “interviene” la realidad (uno de nuestros tópicos recurrentes, sobre todo en el último módulo). No se sabe a ciencia cierta cuántos fueron los muertos de la represión del gobierno colombiano hacia los obreros agrícolas durante las huelgas bananeras de principios del siglo XX, pero se comenzó a dar por cierta la cifra que Gabriel García Márquez menciona en Cien años de soledad. De hecho, una de las características más recurrentes del Nobel colombiano fue, precisamente, ese proceso pendular entre ficción, fantasía y realidad que caracteriza su obra. Un proceso complejo que no se puede etiquetar y guardar en las vitrinas del canon si sólo se reduce a la idea del realismo mágico. 

         Gabo: la magia de lo real (España, Justin Webster, 2015) es un documental que aborda la biografía de García Márquez desde una mirada admirativa, pero que queda justificada al hurgar un poco en los testimonios y el relato que ofrece. Sobresale, por ejemplo, el contraste entre las situaciones particulares de éste y sus coetáneos del Boom, en particular Vargas Llosa y Fuentes, con respecto de la vida de los primeros años; García Márquez entre la pobreza, la orfandad relativa y la vida de la provincia rural y los otros dos en las misiones diplomáticas de los padres o el goce de la vida de clase media en sus países de origen. Porque, finalmente, ese es uno de los grandes misterios a develar: cómo un chiquillo pobre criado por la abuela en el ambiente selvático del Río Magdalena pudo remontar las alturas hasta llegar a ese momento, que también parece mágico realista, de recibir el Premio Nobel en 1982.

         “Lo de escribir es un hobbie, en realidad yo soy maestro de cumbia”, le dice a la reina de Suecia cuando ésta expresa su asombro y fascinación por la rumba que acompañó al proceso de recepción del premio. Frases de esas, anécdotas que conducen a la incredulidad o a la sonrisa se muestran de manera pródiga en el largometraje. Vemos desfilar a personajes familiares, a amigos cercanísimos del periodismo y la literatura, a escritores contemporáneos, al principal biógrafo del autor quien introduce la duda a ciertos episodios y revela lo que su trabajo de vida le ha deparado. Vemos su paso por diversos países, sus primeros pininos en Colombia, su juventud en París como corresponsal, su llegada a México.

         Gabo comparte con Fernando Vallejo la historia de exilio que los hace abandonar su patria merced la violencia y la virulencia política. Uno de los aspectos poco explorados en otros recuentos biográficos encuentra aquí un terreno fértil: la relación estrecha con Fidel Castro y su cercanía con la Revolución Cubana (una forma de ayudar a sus congéneres escritores y artistas, varios de ellos perseguidos por el régimen castrista, según algunas de las versiones presentadas), el testimonio del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán a unos metros del hotel en el que sobrevivía en Bogotá y la huida que emprendió cuando el gobierno de derechas de su país amenazó con encarcelarlo por apoyar, según su juicio, a la subversión guerrillera.

         Y, en medio de todo eso, las historias de inspiración que echaron a andar la escritura de libros como El coronel no tiene quien le escriba, relacionado con sus propias penurias económicas en Europa; El amor en los tiempos del cólera, una historia con final feliz (decía de manera juguetona: “Voy a poner de moda los finales felices”) que refleja la historia de sus propios padres; Crónica de una muerte anunciada, como la historia verdadera de la tragedia de uno de sus amigos de la juventud; Noticia de un secuestro, su aportación a la crónica periodística que aborda los años terribles de dominio del narco en su país.

         Es un documento que, sin ser magistral, revela diversos aspectos que para los neófitos o los enterados a medias serán sorpresivos. Es una muestra también de que la poética de García Márquez (esa que ha sobrevivido tantos parricidios) no es sino el reflejo de lo que fue su propia vida. Está en Netflix.

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