lunes, julio 10, 2023

Volver a Ítaca


Versión extendida de las palabras dirigidas a los estudiantes egresados

de la generación 2020-2023 del COBAEP, plantel 17, en Tlatlauquitepec.


Los seres humanos somos animales de historias. Tres cosas nos hacen distintos de los demás seres vivos existentes: saber que vamos a morir, poseer un lenguaje complejo y contar historias. Todas esas cosas están relacionadas: contamos historias utilizando el lenguaje para intentar burlar a la muerte. El lenguaje y la ficción (que es lenguaje unido a la imaginación) es lo que sobrevive más allá de los cuerpos pudriéndose bajo el sol en las guerras, o bajo tierra después de haberla habitado. Sobreviven en la carta del soldado muerto enviada a su madre o a su amada antes de partir a la batalla última; sobreviven en las miles de páginas que Emilio Salgari (el verdadero inventor de Los piratas del Caribe, esa atracción turística que luego fue serie de películas de entretenimiento puro) legó a la posteridad. Las personas son finitas, pero las historias resuenan en la eternidad. En la eternidad resuenan, por ejemplo, las historias escritas por Homero (un aedo, palabra que designa a un poeta), a pesar de haber sido registradas hace ya más de 2800 años. La primera historia de la que me enamoré fue una escrita por este autor: La Odisea. 


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La Odisea relata el viaje que Odiseo, rey de Ítaca, debe emprender para volver a su tierra después de que los aqueos han derrotado a los troyanos en la guerra iniciada por la belleza de una mujer, Helena, y por la envidia de las diosas que fueron despreciadas por un mortal. De ahí viene la expresión manzana de la discordia. Paris debe elegir entre tres diosas (Hera, Atenea y Afrodita) a quién entregar la manzana que otra diosa (Eris, la diosa de la discordia) ha puesto en medio de una fiesta en venganza por no haber sido invitada a esa fiesta. Paris elige a Afrodita, no porque creyera que era la más hermosa, sino porque le ha prometido el amor de Helena, la mujer más bella del universo que, oh, problema, ya estaba casada con el rey Menelao. Afrodita cumple su palabra, Helena se enamora perdidamente de Paris y éste la secuestra llevándola a Troya, lo que desata la guerra del mismo nombre. Luego viene toda la historia de la guerra (que al niño que fui le parecía aburrida, luego me di cuenta de que no era así en lo absoluto) en La Ilíada (nombre que proviene de Ilión, otro nombre para referirse a Troya).

En La Ilíada aparece por primera vez uno de mis personajes de ficción preferidos de toda la vida: el astuto Odiseo. Odiseo, además de hombre de armas, es una especie de protonerd, es quien plantea que se puede derrotar al enemigo no sólo a través de la fuerza bruta (personificada en el iracundo Aquiles, el de los pies ligeros, cuya historia nos heredó otra expresión: el talón de Aquiles [el héroe recibió la bendición de tener un cuerpo invulnerable en batalla, si éste era sumergido en las aguas de un río, su madre lo sumergió, pero, al hacerlo, tomó al niño de uno de los talones de los pies, que no fue tocado por el agua milagrosa del río Estigia que separa el mundo de los vivos y los muertos, lo que convirtió a ese punto de su cuerpo en el más vulnerable y en el causante de su muerte]; talón de Aquiles, por tanto, refiere al punto débil que todas las personas solemos tener y por cuya causa somos frecuentemente derrotados). Regreso a Odiseo, éste creía que al enemigo se le podía derrotar no sólo a través de la fuerza bruta, sino de manera más eficiente a través de la inteligencia. Es a Odiseo a quien se le ocurre la estrategia que finalmente permite la victoria de los aliados griegos con respecto de los troyanos: el caballo de madera. Los griegos (o aqueos) subieron a sus barcos fingiendo una retirada, para ocultarse en un lado aislado de la isla de Troya, mientras a las puertas de la ciudad amurallada dejaron un enorme caballo de madera como una aparente ofrenda que celebraba el fin de la guerra y la superioridad de los troyanos. Los troyanos vieron el caballo, se envanecieron (podríamos contar muchas historias también de cómo la vanidad ha hecho perderse personas, familias y ciudades enteras) y lo llevaron al interior de las murallas de la ciudad. En las entrañas del enorme caballo de madera se habían ocultado soldados griegos que atestiguaron cómo los troyanos se entregaron al perreo intenso, a la fiesta y a la embriaguez. Cuando eso hubo concluido, los soldados griegos, entre quienes se encontraba Odiseo, salieron de las entrañas del caballo y pasaron a cuchillo a los aterrados y todavía borrachos troyanos, después abrieron las puertas de la ciudad; el saqueo y la toma de la misma se consumó. Odiseo pasó a la historia como el astuto Odiseo (no se le recuerda como el artífice de la masacre de los troyanos, sino como quien puso fin a la guerra a partir de su idea; lo cual nos lleva a más historias que ya no contaremos aquí). ¿Qué nos deja, al final, esta historia? Dos lecciones: no se puede luchar una guerra borracho o con cruda (aplica también para la presentación de los exámenes escolares); y una historia no termina cuando parece que termina. 


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Odiseo es el personaje que encarna el viaje de autodescubrimiento y el proceso de aprendizaje. Es una lección que le lleva aprender la friolera de veinte años. De Troya a Ítaca hay una distancia similar a la que separa Tlatlauquitepec de Villahermosa, en Tabasco. Una distancia que el día de hoy podemos recorrer sin ningún problema en un lapso de entre cinco y seis horas. Es claro que en el siglo XII a. C. no existían los mismos medios de transporte, pero tardar veinte años resulta demasiado. Odiseo pudo regresar a Ítaca en muy poco tiempo, pero perdió el piso y se comparó a los dioses. Y los dioses griegos eran dioses rencorosos. Poseidón, dios de los mares, maldijo a Odiseo y le prometió que nunca regresaría a Ítaca y que, en caso de hacerlo, volvería sin su tripulación, sin las riquezas obtenidas en la guerra y en un momento en que su casa estaría a punto de derrumbarse. Y así pasó efectivamente, Odiseo paseó durante veinte años entre desgracias y diosas que lo querían para ellas y quienes se resistían a dejarlo volver con Penélope, su esposa, que pacientemente lo esperó durante dos décadas. Cuando por fin pudo llegar a su reino, éste se encontraba invadido por un conjunto de nobles que, en su ausencia, se comían su ganado y su pan, además de haber obligado a la reina a elegir entre todos ellos a un nuevo marido, porque creían que Odiseo había muerto. El final de la aventura es un final feliz (con buenas dosis de romance, muerte, acción y reencuentro del padre con su hijo) que no relataré acá para que aquel que se haya interesado descubra el placer de leer La Odisea por primera vez. 

De esta parte de la historia nos quedan otras dos lecciones: que tus logros no te envanezcan al grado de despreciar a los dioses y ser maldecidos por ellos; y que quien regresa a su tierra después de mucho tiempo, incluso para reinar sobre ella, no es, ni podrá ser, el mismo. 


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La historia de Odiseo se ha contado miles de veces después de que Homero la hubiera imaginado y registrado en aquellos albores de la civilización. Aquel que es lanzado a la aventura y que después de vencer obstáculos retorna a su tierra está presente en Ulises criollo del mexicano José Vasconcelos, igual que en Ulises del irlandés James Joyce. Yo mismo he escrito un libro en el que Odiseo (o Ulises, como le llamaron los romanos que, extasiados por la riqueza cultural de los griegos, expropiaron y rebautizaron a los dioses y héroes para apropiárselos con admiración, pero también con violencia) es un perro que se pierde en la ciudad, es maldecido por los dioses de la modernidad y debe recorrer el camino del héroe para reencontrarse con su amada Penélope. Odiseo es el arquetipo del héroe que debe viajar para aprender a ser humilde, a ser astuto, a respetar a los otros, a escuchar a los muertos y a conservar el agradecimiento por aquellos que lo hicieron lo que es. 

Uno de los textos que aluden a La Odisea y que me gusta más es un poema. Lo escribió un griego que vivió a caballo entre el siglo XIX y el siglo XX, se llamaba Constantino Cavafis, y el poema se llama, simplemente, “Ítaca”, el cual me atreveré a invocar: “Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca,/ ruega que tu camino sea largo/ y rico en aventuras y descubrimientos./ No temas a lestrigones, a cíclopes o al fiero Poseidón;/ no los encontrarás en tu camino/ si mantienes en alto tu ideal,/ si tu cuerpo y alma se conservan puros./ Nunca verás los lestrigones, los cíclopes o a Poseidón,/ si de ti no provienen,/ si tu alma no los imagina.// Ruega que tu camino sea largo,/ que sean muchas las mañanas de verano,/ cuando, con placer, llegues a puertos/ que descubras por primera vez./ Ancla en mercados fenicios y compra cosas bellas:/ madreperla, coral, ámbar, ébano/ y voluptuosos perfumes de todas clases./ Compra todos los aromas sensuales que puedas;/ ve a las ciudades egipcias y aprende de los sabios.// Siempre ten a Ítaca en tu mente;/ llegar allí es tu meta; pero no apresures el viaje./ Es mejor que dure mucho,/ mejor anclar cuando estés viejo./ Pleno con la experiencia del viaje/ no esperes la riqueza de Ítaca./ Ítaca te ha dado un bello viaje./ Sin ella nunca lo hubieras emprendido;/ pero no tiene más que ofrecerte,/ y si la encuentras pobre, Ítaca no te defraudó.// Con la sabiduría ganada, con tanta experiencia,/ habrás comprendido lo que las ítacas significan”.

Cavafis nos dice, para resumir, que en las grandes aventuras lo que importa no es la meta (eso que Ítaca representa) sino el camino. No es importante el éxito por sí mismo, sino los esfuerzos hechos y los obstáculos vencidos para conseguirlo. No es importante el amor de otra persona, sino el cortejo y el enamoramiento que lo hizo posible. No es importante el liderazgo y el poder, sino la confianza construida en aquellos que nos lo han conferido. No es importante la sabiduría ni el conocimiento adquirido, sino los errores y los desvelos que nos llevaron a descubrirlos. Llegar a Ítaca no es lo importante, sino comprender la importancia del camino que nos permitió volver. 

El destino de las personas, eso que como humanos sabemos: que vamos a morir, no es lo principal, ni lo importante, sino la manera en cómo llegamos a ese último momento; esto es, la forma en cómo transitamos aquello que se llama vida. La muerte no es lo importante, sino lo que hicimos con la vida que nos permitimos vivir. 


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El poeta Cavafis nació en una ciudad legendaria: Alejandría. Se dice que en ese lugar el conquistador Alejandro Magno, alrededor del año 331 a. C. fundó una ciudad que llegaría a ser recordada por la biblioteca que durante varios siglos albergó como un tesoro en medio del desierto. A esa biblioteca viajaron los sabios, los filósofos, los nobles, los hombres de ciencia de la época. En su mayor esplendor se calcularon 700 mil libros en sus estantes. Para una época donde no había imprenta, ni mundo digital, resulta un verdadero prodigio. 700 años después, en el año 415 la biblioteca era prácticamente destruida en el contexto de una guerra distinta a la que había enfrentado a los romanos con los griegos y los egipcios; Hipatia de Alejandría, una de las mujeres más brillantes de la antigüedad y probablemente la última heredera de la escuela alejandrina era lapidada por una horda de monjes cristianos en medio de intrigas de intolerancia y radicalidad. Después, los restos decadentes de esa biblioteca serían pasto de las guerras siempre renovadas, ahora entre cristianos y musulmanes. Irene Vallejo, en ese maravilloso libro que es El infinito en un junco, cuenta su historia de manera inmejorable. Desde su origen hasta su decadencia y desaparición a causa de la guerra. Las guerras destruyen, los militares temen a los libros, los queman en enormes hogueras como una suerte de sacrificio para los dioses de la muerte y la destrucción. A muchos políticos tampoco les hace gracia su existencia. 

La biblioteca pública de Tlatlauquitepec no era ni por asomo de las dimensiones de aquella de Alejandría, pero fue mi hogar, mi barco, mi tren, mi nave espacial. Estaba en las instalaciones que hoy tiene la Telesecundaria y después en la Av. Revolución, la misma calle en donde viví mi infancia, cuando el puente que cruza una barranca que antes era un basural no existía. En esa biblioteca viajé por primera vez a lugares remotos y conocí a más sabios de los que podía imaginar. En ese lugar me llené de historias, me volví adicto a ellas y busqué en algún momento colaborar con ese océano de posibilidades de evasión. Porque la lectura, la ficción y el conocimiento para lo primero que nos sirve, cuando somos niños, es para escapar de una realidad que, a veces, no es la más placentera. Entre los muros de esa biblioteca experimenté por primera vez la posibilidad de ir más allá de lo que el destino o la fatalidad de haber nacido en la pobreza parecían haber decidido para mí. El hijo de campesinos que soy no podía comprar libros, pero la biblioteca lo adoptó y lo arropó, dándole excelentes herramientas para el camino. 

Esa biblioteca ha desaparecido, o está en un lugar a donde no he podido llegar o ubicar. Al recorrer este pueblo, buscar ese olor a papel y no encontrarlo, siento recorrer en mi sangre y mi piel las sensaciones que probablemente tuvieron los filósofos viajeros que arribaban a Alejandría y los recibía la decadencia de un lugar que había perdido el corazón de su existencia. ¿Quién destruyó mi hogar? ¿Dónde están mis amigos muertos y vivos que me hablaban desde las páginas de sus libros? ¿Qué bárbaro desapareció esta estación de partida de vocaciones científicas y humanistas? 

Una biblioteca es un océano de posibilidades. No es solamente “un montón de libros que ya nadie usa”, como les encanta decir a los burócratas que no alcanzan a percibir el potencial transformador que los libros han tenido para la vida de muchos de quienes nos hemos entregado a su culto. Sí, la biblioteca son los libros que contiene, pero también puede ser las computadoras que conectan a los usuarios con el resto del mundo a través de internet, los grupos de personas que dialogan a partir de lo que una autora escribió hace cientos de años, los encuentros entre quienes escriben y quienes leen, la posibilidad de crear comunidad. 

Mientras en lugares como América Latina, México incluido, desaparecen bibliotecas porque a sus gobiernos les parecen vestigios de la antigüedad o de tiempos ya superados, en los países de avanzada proliferan y se convierten en los sitios de reunión de la comunidad; en el núcleo de la discusión política; en el espacio en donde la idea de lo público le da vida a eso que llamamos en Occidente democracia. 

Hoy en día, la biblioteca de Alejandría en Egipto ha resucitado. Es un edificio hermoso que alberga uno de los acervos y una cantidad de servicios que la ponen en la vanguardia de los centros culturales del mundo. Espero, algún día, retornar a Tlatlauquitepec y encontrarme con el prodigio de que mi biblioteca ha resucitado y se ha convertido en lo que toda biblioteca puede ser: la inspiradora de los sueños más disparatados del mundo. 


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La imaginación es importante. No podemos vivir sin ella. No habríamos sobrevivido sin ella como especie. La imaginación es poder. Imaginar quiere decir crear, quiere decir construir. En “El sueño de un millar de gatos” de Neil Gaiman el ser humano se permite, dentro de un mundo gobernado por los mininos, la posibilidad de soñar con un mundo en donde sean las personas las que dominen. Los oprimidos llegan al acuerdo de todos  soñar en lo mismo: un mundo en donde los gatos dejen de ser los tiranos que los someten y los humillan. El día nuevo llega y el ser humano es dueño del mundo. Después lo echa a perder todo, pero la esencia de la historia es hermosa: si quieren ser libres, deben ser capaces de soñar y para soñar deben ser capaces de imaginar. 

El mismo Neil Gaiman cuenta que fue invitado en 2007 por el gobierno de China a la primera convención de literatura fantástica y de ciencia ficción que el gobierno comunista organizaba en toda su historia reciente. El comunismo había prohibido la imaginación, todo debía apoyarse en la realidad, en lo tangible, en lo que podía verse. La imaginación les parecía un capricho burgués, de ricos y perezosos. Pero los chinos se dieron cuenta de que habían construido un imperio de producción (el que hoy mismo nos domina con su inmensa cantidad de mercancías), pero no habían generado tecnología innovadora. Se dedicaban a reproducir los celulares, las computadoras, los dispositivos que los norteamericanos, los alemanes, los japoneses habían creado. Los encargados del gobierno llegaron a la conclusión de que lo que había frenado el desarrollo de la tecnología de avanzada en su país era, precisamente, que sus ciudadanos tenían prohibido imaginar cosas distintas a las que conformaban el mundo “real”. Y entonces decidieron que la ciencia ficción, la fantasía y la imaginación tienen cabida dentro del mundo porque permite construir las herramientas para transformarlo. Y para producir más y hacer mucho dinero, que también para eso sirve la imaginación. 

¿A qué voy con todo esto? A que siempre se tome con cuidado la idea muy arraigada, sobre todo en los adultos, de que debemos ser realistas. Yo les puedo confiar que muchas veces debemos atrevernos y atravesar el fuego: imaginar y soñar hasta que lo real sea aquello que deseamos y no aquello que nos han impuesto sin habernos preguntado. 


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Me invitaron a ofrendar mis palabras que, algunos piensan, yo entre ellos, es lo más valioso que puedo darles. Y me he dedicado a divagar entre héroes griegos, filósofas sacrificadas en Egipto y autores de cómics invitados a enseñar a otros a imaginar. Pido disculpas e intentaré de manera breve dar consejos, aunque quizás no sean los que ustedes o sus padres esperan. 

Les digo: lo más grande a lo que pueden aspirar no es a la fama de los nuevos medios, o a la riqueza obtenida a costa de la explotación de otros, o al éxito en cualquiera de sus tramposas formas; a lo máximo a lo que pueden aspirar es que, en la hora de su muerte, se pueda afirmar: fue una buena persona. ¿Qué implica esto? Que fue alguien que no lastimó a los demás, que no traicionó la confianza de quienes lo amaban, que vivió fiel a sus convicciones y que dejó un mundo mejor al que recibió. El mundo es tan pequeño como la propia casa y tan amplio como el globo azul que se ha podido fotografiar desde la inmensidad del espacio. 

También les digo, aunque suene cursi para muchos: sigan a su corazón. Hagan aquello que les hace felices, que les permite levantarse con ánimo cada mañana. No cumplan los sueños de los demás, construyan los suyos propios. Permítanse el error y la equivocación. Se han aprendido más cosas a partir de los errores que a partir de la fe ciega. Por ejemplo, no elijan una carrera profesional porque crean que haciendo eso serán ricos o queridos por los demás. Elijanla porque es algo que los hará felices. Piensen que esa elección y su estudio les llevará cuatro o cinco años de su vida. Pero que el resto de esa vida tendrán que vivirla haciendo eso que eligieron. ¿Están dispuestos?  

Mi primera elección no fue ser escritor o maestro. Cuando salí de este colegio estaba decidido a tener una mejor vida material que aquellos que estaban antes que yo. Y obtuve un lugar para estudiar una Ingeniería en Telecomunicaciones. Dado el desarrollo que el campo ha tenido es muy probable que la meta de tener una vida holgada se habría cumplido. Pero en las frías aulas de la Facultad de Ingeniería de la UNAM me di cuenta de que no era feliz y de que no lo sería por el resto de mi vida. Así que deserté y comencé un nuevo camino en otro ámbito completamente distinto. Y no me arrepiento de la decisión tomada. El error es parte de la vida. No tenemos por qué negarlo. 

Y lo último que quiero decir me refiere a otra historia, esta por completo mexicana. En el mito del origen del sol, los mexicas señalan que para darle vida al astro rey hacía falta el sacrificio de alguno de los dioses que existían. Dos se ofrecieron para ese honor: Tecuciztécatl, el dios rico, arrogante y revestido de joyas y abalorios; y Nanahuatzin, el dios pobre, humilde y mal vestido. En la hora de la verdad, el vanidoso Tecuciztécatl retrocedió horrorizado y lleno de miedo ante la hoguera que lo lanzaría al cielo; Nanahuatzin, en cambio, llegó hasta el borde de la inmensa hoguera y, sin pensarlo, se lanzó al fuego. Se convirtió en el sol que nos ilumina. Recuerdo que, a lo largo de mi vida, gente ignorante y mal intencionada utilizó palabras para intentar ofenderme: “campesino”, me decían; “macuarro”, me gritaban. Nunca fueron ofensas, ambas palabras significan para mí dos de las cosas más maravillosas que el ser humano puede ser: proveedor de alimento a través del cultivo de la tierra; y constructor de casas que nos protejan de los peligros de la muerte. Sin los primeros, nadie podría sobrevivir en el mundo, privados de alimentos; las obras de los albañiles, por su lado, atestiguarán la decadencia del ser humano y sus ruinas gritarán que alguna vez existimos. Cuando escucho esas palabras dirigidas a otros, no puedo sino solamente pensar en el mito mexicano del origen del sol: podremos venir del origen más humilde, haber nacido bajo la sombra de un cerro incendiado, no tener ningún tipo de privilegio y, pese a todo eso, como Nanahuatzin, con un poco de valor, nada nos impedirá tocar las estrellas.


Tlatlauquitepec, 7 de julio de 2023


 

viernes, marzo 10, 2023

Lo que he visto: de restaurantes pretenciosos a futuros sin futuro

The Menu (EU, Mark Mylod, 2022). Un grupo variopinto de integrantes de la alta sociedad llega a un restaurante ubicado en una isla remota para degustar una cena preparada por uno de los chefs más reconocidos del medio culinario. Sin embargo, la velada se convierte en algo alejado del hedonismo que esperaban. Una comedia de humor negro y terror que, a pesar de su aparente superficialidad, aborda temas interesantes como el snobismo, la decadencia, la hipocresía, la explotación a través de las especulaciones financieras, la arbitrariedad de la crítica gastronómica y sus consecuencias; pero también, los usos y costumbres de la cocina como escuela y lugar de trabajo: el acoso sexual, las injusticias impuestas por el ego, el trabajo extenuante y sacrificado, la pérdida del placer por cocinar al sustituirlo por la  búsqueda del éxito. Sorprendente más allá del giro de tuerca principal. 

🐶🐶🐶 y medio de 5

* En Star+. 




Horsemen (EU, Jonas Åkerlund, 2009). Un policía forense es asignado a la investigación de una serie de asesinatos que revelan preocupantes resonancias bíblicas. Cinta que se va hundiendo poco a poco a partir de una premisa interesante pero que se agota con las lecciones morales que pretende dar, el cierre es de pena ajena. Sermones acerca de la paternidad, el dolor y la maldad como vía de escape a una realidad que no se puede aceptar. Sobreactuada e inverosímil. Véala por si se la topa en el cable en la madrugada y no puede dormir. 

🐶🐶 de 5

* En Netflix. 



That ‘90s Show (EU, Gregg Mettler, Bonnie Turner y Lindsey Turner, 2023; serie: primera temporada de 10 episodios). “Actualización” del programa That ‘70s Show con varios de los supuestos hijos de los protagonistas originales y nuevos personajes. Se mantienen como fijos los abuelos Kitty y Red Forman. La historia central relata las aventuras de Leia, la hija de Eric y Donna, en el pueblo natal de sus padres, quienes ahora viven en Seattle. Primera temporada que intenta captar nuevos públicos entre los adolescentes actuales, pero que no puede desprenderse de la intención de agradar a los espectadores del show original. Por lo tanto, se queda a la mitad en ambas intenciones. Es una serie agradable, infantilizada y que no ahonda en cuestiones inherentes a la época que pretende referir (como la música o el estado de inconformidad y nihilismo propio de la Generación X). Está bien para poner de fondo mientras se hace otra cosa, pero nada más. Habrá segunda temporada. 

🐶🐶 y medio de 5

* En Netflix. 


Stutz (EU, Jonah Hill, 2022). Cinta que presenta a Phil Stutz, psiquiatra y terapeuta del actor y director. A través de una conversación y de la deconstrucción de los medios utilizados para grabar este documental, nos acercamos a la relación que ambos, terapeuta y paciente, tienen; vínculo que es evidente ha trascendido más allá de las sesiones de terapia. La conversación permite asomarnos a diversos mecanismos de visualización y trabajo terapéutico (“herramientas”, le llaman) que el doctor utiliza, al tiempo que, a través de las preguntas de Hill, accedemos a partes de su vida y a la manera en cómo sobrelleva su enfermedad de Parkinson. Algunos de los conceptos vertidos son interesantes, pero se corre el riesgo de pensar que son “recetas” que sustituyen la atención profesional. Sin embargo, resulta interesante, incluso en la forma en cómo la película misma parece explorar en sus mecanismos de funcionamiento al desnudar las pantallas verdes y la noción del tiempo concentrado que no coincide con el tiempo de filmación. Si no le llama la atención escuchar a dos personas conversando sobre su vida y sus problemas familiares y de autoconcepto, no es para usted. 

🐶🐶🐶 de 5

* En Netflix. 


Babylon (EU, Damien Chazelle, 2022). Dos palabras: excesiva y obvia. Parece que el hecho de tener un presupuesto bastante considerable (alrededor de USD 80 millones) operó en contra de la habilidad del director para contar las historias que en sus cintas previas habían sido bastante eficaces. Si bien la pareja protagonista tiene su desarrollo y desenlace, la historia resulta un tanto anticlimática, sobre todo para el caso del personaje interpretado por el mexicano Diego Calva. La película narra el ambiente que California vivía durante el auge de las producciones cinematográficas, apenas unos años previos a la transición al cine sonoro. Las fiestas desmesuradas, los ambientes de semiclandestinidad o de falta de control estatal se reflejan en el mismo sentido que la libertad extrema en términos de comportamiento público; cuestión que es característico, por otro lado, de la década de los veinte del siglo XX. En esos términos, la construcción de la ciudad babilónica donde la drogadicción, el sexo, el despilfarro, los golpes de suerte y la arbitrariedad de la fortuna es lo más logrado de la cinta; sobre todo la escena de apertura, que en su barroquismo y simultaneidad consigue transmitir esa belleza incómoda de lo que representa. 

La cinta fracasa en lo que es uno de los puntos altos de Chazelle: contar una historia de manera concentrada y con tensión dirigida hacia el clímax narrativo. Acudimos, casi sin preocuparnos, a la decadencia del galán del cine mudo (Pitt) que confronta generacionalmente los cambios de gustos y hábitos de lo amoroso, además de su representación; la historia de la pareja protagonista (Robbie y Calva) apenas existe, lo más atractivo es la manera en cómo ella es coherente de principio a fin con su propia historia de vida y ambiciones. En cuanto al personaje de Calva, los minutos finales más que generar empatía o emoción, crean una especie de situación incómoda al presentar una escena conclusiva casi calcada de una referencia del género de películas sobre el cine: Cinema Paradiso, pero sin la emoción ni la construcción de aquella. 

Si bien es interesante la reconstrucción histórica (sobre todo la de los primeros sets para filmaciones sonoras con la caseta frontal insonorizada de las cámaras), su capacidad para transmitir emociones o contar una historia-que-importe sufre conforme más avanzan sus tres horas de duración. Llena de simbolismos cada vez más obvios: desde la referencia a Babilonia como la ciudad de la perdición y el pecado, hasta el descenso a los infiernos que parece hacer un juicio, incluso conservador, acerca de los géneros que el cine vio aparecer en la clandestinidad y los bajos presupuestos (terror, cine B, pornografía). Esto contrasta con la cuota a la corrección política de la directora que manda a la actriz con una naturalidad, que los supuestos de las muertes de debutantes y el uso sexual de las mismas ponen en entredicho. 

Es una película entretenida, con registros variados (lo que no se convierte en un acierto), y que no consigue aclarar si es “una carta de amor al cine”, una historia romántica a-la-Lalaland, una reivindicación a los outsiders que fundaron el imperio hollywoodense, una confrontación a quienes conciben el séptimo arte como advenedizo e incompleto, o una crítica social a los verdaderos dueños del circo (los ricos que terminan llenos del vómito de la fracasada actriz incapaz de integrar alta cultura a su dieta y sus hábitos). Como mencioné al principio: excesiva y de una obviedad, en tramos, hasta insultante. 

🐶🐶🐶 de 5

* En cines. 


Dragon: The Bruce Lee Story (EU, Rob Cohen, 2022). Película biográfica acerca del gran fenómeno norteamericano de las artes marciales y fundador del jet kune do. La cinta se basa en las memorias de la viuda del propio Lee, por lo que a tramos, más que parecer la biografía del actor, parece la beatificación de la esposa. Las perspectivas se cruzan de manera constante. La cinta es muy ágil, dirigida al gran público y con una buena cantidad de peleas y coreografías que homenajean, aluden o representan las peleas que hicieron famosas a sus películas. Hay una tibia denuncia del racismo sufrido por la comunidad china, al tiempo que una serie de hipótesis místicas sobre la muerte de Bruce Lee, las cuales se reforzaron al morir también su primogénito, Brandon, en un accidente dentro de un set de filmación. Como cinta de entretenimiento y referencia de vida del icono de las cintas de artes marciales cumple su cometido. 

🐶🐶🐶 de 5


The Peripheral (EU, Vincenzo Natali y Alrick Riley, 2022; serie: 8 episodios). Basada en una serie de William Gibson, una de las plumas más influyentes y disruptivas de la ciencia ficción del siglo XX, la historia aborda una situación de multiversos en donde la posibilidad de un apocalipsis inminente empuja a los habitantes de un futuro distópico y dictatorial a reclutar a una operadora de videojuegos de realidad virtual para modificar el equilibrio de fuerzas en ese porvenir que no necesariamente es el único. Serie que roza, sin profundizar, en situaciones como la lucha de clases, la posibilidad del desarrollo científico como otra forma de opresión y el crecimiento del crimen organizado como la única entidad capaz de hacerse del poder del Estado (o algo parecido) en un futuro donde opera el caos y la dependencia tecnológica, amén de la hiperconexión y los implantes cibernéticos (ciberpunk a tope). Buena factura, actuaciones solventes (una guapísima Chloë Grace Moretz, en un papel dramático con secuencias de acción de las que sale bien librada), una dirección adecuada (el artífice de The Cube está detrás de la construcción de varios episodios), buena factura de efectos visuales. La historia tiende a hacerse confusa, pero las líneas principales se mantienen y las motivaciones de los personajes son claras. Entretenida, no memorable, a menos que la segunda temporada (ya en preproducción), dé un salto de arriesgue. 

🐶🐶🐶 de 5

* En Prime. 






miércoles, febrero 22, 2023

Lo que he visto: de fallidas comedias raciales a madres obsesivas

 


You People (EU, Kenya Barris, 2023). Comedia romántica en la que se narra la historia de una pareja intercultural (él, judío; ella, afroamericana) que deben lidiar con el choque cultural que implica el desconocimiento del otro por parte de las respectivas familias. Tiene momentos graciosos (la  “competencia de desgracias” entre el Holocausto y el periodo esclavista de EU, p. e.), pero, en lo general, prevalece la corrección política y la complacencia. La neurosis del protagonista (y guionista) encuentra buen cauce (un tanto al estilo Woody Allen pero en registro milenial), mientras que Eddie Murphy se luce contenido en su papel de émulo de Malcolm X. Entretenida, ideal para desconectar el cerebro un rato.

🐶🐶🐶 de 5

* En Netflix. 

  


Matrimillas (Argentina, Sebastián de Caro, 2022). Un matrimonio en crisis comienza a utilizar una aplicación digital que otorga puntos por cada cosa buena que se hace por algún miembro de la pareja; la idea es que esas acciones refuerzan la relación y hace renacer el amor entre los involucrados. Lo que pinta como una buena idea se va transformando en una comedia simplona, inverosímil y cursi que sería la envidia del cine aspiracional clasemediero que se hace por estos lares. Hagan de cuenta Omar Chaparro va a Suramérica. Véala si no tiene más remedio, o si le da hueva cambiarle a otra cosa. 

🐶🐶 de 5

* En Netflix. 


Kleo (Alemania, Hanno Hackfort, Bob Konrad y Richard Kropf, 2022). Tras la reunificación alemana y el desplome del bloque del Este, una agente de la Stasi (la fuerza de espías de la RDA) es liberada cuando se otorga una amnistía generalizada para los presos políticos. La protagonista, que da título a esta serie, sale sedienta de venganza y de conocer cuáles fueron los motivos que orillaron a su propia gente a traicionarla. Interesante visión de la época de la reunificación, aderezada con un soundtrack alucinante, escenas de acción, intriga, vueltas de tuerca y una actriz con un evidente carisma. A pesar de caer en cuestiones inverosímiles, situaciones humorísticas a veces fuera de tono y ajustes de guion rozando el deux es machina, es una serie entretenida y que invita a llegar al final de sus ocho episodios. Un tanto dispareja en su desarrollo, pero con buenas soluciones narrativas y sorpresas más o menos inesperadas. Hagan de cuenta, John Wick en mujer y sin perrito. 

🐶🐶🐶 de 5

* En Netflix. 



The Banshees of Inisherin (Reino Unido/ EU/ Irlanda, Martin McDonagh, 2022). En una isla frente a la costa de Irlanda, un par de amigos dejan de serlo por la decisión de uno de ellos, quien deberá enfrentarse de manera drástica a la incomprensión de las razones  por parte del otro. Una cinta intimista que hurga en temas trascendentes como la amistad, la trascendencia y las decisiones personales que afectan de diversas maneras a los otros. Una gran actuación de los protagonistas, quienes mantienen ese ambiente de tensión que causa expectativa en el espectador. Elementos de la tragedia griega y del cine de Bergman, aderezado por historias de liberación femenina y de abuso infantil. Un ambiente ominoso y opresivo que se alivian por ciertos guiños humorísticos. Refleja también la importancia de los animales domésticos como una forma de combatir y sobrellevar la soledad. 

🐶🐶🐶🐶 de 5 

* En cines. 


Top Gun: Maverick (EU, Joseph Kosinski, 2022). Cinta de acrobacias aéreas, loas al militarismo norteamericano y nostalgias diversas. El piloto de combate Maverick (Tom Cruise) regresa a la academia Top Gun para adiestrar a un variado grupo de habilidosos novatos que deberán llevar a cabo una misión “prácticamente imposible”. Al hacerlo, debe enfrentar al pasado en forma del hijo de su mejor amigo, muerto en combate mientras el protagonista pilotaba. Eficaz cinta de acción explosiva que se pretende profunda pero que difícilmente llega a serlo. Es menos superficial que su predecesora (lo cual tampoco era muy difícil) pero se encuentra muy lejos de ser una obra de arte. Hay, como en la primera, torsos desnudos y atléticos (incluido el de Dorian Grey Cruise), pero en su mayoría masculinos; la exposición de los cuerpos femeninos brillan por su ausencia; pero la tensión homoerótica se incrementa con respecto de la primera entrega. Se rescata porque incluye a una de mis debilidades femeninas (Jennifer Connelly) y por un aparente mensaje de “hay que dejar ir el pasado”, cosa que el protagonista y productor no pudo hacer si está al frente de esta segunda entrega. Palomerísima. 

🐶🐶🐶 de 5

* En Paramount y Prime. 


Le charme discret de la bourgeoisie (Francia/ Italia/ España, Luis Buñuel, 1972). El cineasta aragonés da rienda suelta a sus obsesiones en esta entrega de su periodo francés. La historia sigue a un variopinto grupo de burgueses que recorren diversos escenarios de Francia mientras rompen la certeza de lo real y lo soñado. El surrealismo de Buñuel se mezcla con la crítica a las clases altas, la despiadada sátira de la religión y la denuncia de los crímenes que por esas fechas se llevaban a cabo en muchos países de América Latina (iniciar la perorata de uno de los personajes con la alusión de la represión en contra de los estudiantes no parece aleatorio, con todo y el 68 francés). Demoledor retrato de prácticamente todas las instituciones: el Estado, la diplomacia, la iglesia, el ejército y la particular clase social a la que pertenece la troupe de personajes retratados por el director. Vista en estos tiempos arroja un diagnóstico aterrador: no ha perdido vigencia. 

🐶🐶🐶🐶 y medio de 5 

* En Mubi.


Po Sui Tai Yang Zhi Xin (China, Bi Gan, 2022). Un gato negro hace un pacto con un espantapájaros e inicia una aventura que lo lleva, ataviado con las ropas del segundo, a explorar diversos aspectos de la naturaleza humana. Fábula oscura que muestra un dominio tremendo del arte cinematográfico y de algunos de sus elementos como el uso de la perspectiva y del travelling. Historia llena de proezas técnicas y de una aspiración que va más allá del puro efectismo. Alucinante. 

🐶🐶🐶 y medio de 5 

* En Mubi. 


Im Westen nichts Neues (Alemania/ EU/ Reino Unido, Edward Berger, 2022). Cinta que narra las vivencias de un joven soldado durante las batallas libradas en el frente occidental de la Primera Gran Guerra. Imágenes y trama cruda, sin concesiones. Bella fotografía y recreaciones impresionantes de los escenarios y las batallas libradas en las trincheras y en el cuerpo a cuerpo. Retrato desesperanzador de las miserias humanas y de cómo ideas como el nacionalismo y la identidad pueden destruir la vida de millones de personas. Es un excelente documento para conocer la mirada del conflicto desde la facción derrotada. La construcción de personajes, a pesar de lo vertiginoso de la historia, es consistente y permite empatizar con los mismos. Es importante verla en momentos históricos donde el temor al otro, el crecimiento de los ultranacionalismos y la aparición de líderes mesiánicos y carismáticos empujan a sus naciones hacia procesos que se pueden alargar y ser fatales para los ciudadanos de a pie. 

🐶🐶🐶🐶 de 5 

* En Netflix.


  

La grande bellezza (Italia/ Francia, Paolo Sorrentino, 2013). Un periodista de la alta sociedad, y escritor frustrado, recorre las calles de Roma, mientras el ambiente de las fiestas decadentes y el espíritu de la antigüedad se imponen a la vida superficial de las clases altas y de la nueva burguesía neoliberal en la Italia de principios de siglo. Es una cinta hermosa, con una idea de la belleza en la fotografía, en la composición; con verdad en los diálogos sin que estos sean grandilocuentes o impostados. Con un protagonista cuyo cinismo y desesperanza son coherentes con la decadencia de los tiempos que le toca habitar. Pero que, en medio de todo eso, permite que el amor, la idea de lo sublime y la posibilidad del asombro lo empujen a intentar no perderse el resto de la vida que le queda. Emotiva, reflexiva y hermosa. A pesar de su inicio barroco y excesivo (homenaje e influencia del Fellini excesivo), después de aclimatarse a la propuesta, lo que sigue es digno de verse y sentirse. De lo mejor que he visto este año (niño aún, pero que ya camina). 

🐶🐶🐶🐶 y medio de 5

*En Mubi.


  

The Black Phone (EU, Scott Derrickson, 2021). En la década de los setenta, un adolescente es secuestrado por un psicópata responsable de otros secuestros de jovencitos. En el sótano donde el protagonista vive su cautiverio, un teléfono negro le sirve de conexión con las víctimas previas del plagiario. Una cinta basada en un cuento de Joe Hill, que genera tensión y permite que el espectador experimente la opresión del secuestro y su inminente fin. Hay un discurso en contra de la normalización de la violencia sin importar su origen: el abuso paterno, el bullying, la anulación de los sentimientos y posibilidades de comunicación de los adolescentes, hasta llegar al extremo de la violencia criminal. Es también una historia de amores fraternales. Acción, suspenso, terror paranormal, policíaco, los registros se integran sin obstaculizarse o contraponerse. Se puede apreciar, también, una censura al alcoholismo familiar y a la manera en cómo éste transforma a las personas, cuestión que el propio Hill experimentó al darse el éxito de su padre: Stephen King. De fórmula, pero entretenida. 

🐶🐶🐶 de 5

* En HBO Max.


Hungry Hearts (Italia, Saverio Costanzo, 2014). Un par de jóvenes se encuentran por casualidad en New York, se enamoran, se embarazan y terminan casándose. Lo que pinta para una comedia romántica o un drama doméstico, se convierte en un thriller a partir de la obsesión materna por cuidar a su hijo de las amenazas externas y por su idea de pureza asociada al cuerpo. La cinta sufre un poco por el ritmo desigual, aunque las actuaciones de los dos protagonistas consiguen mantenerla a flote y llevarla a buen puerto. Es una cinta de suspenso constante que, a pesar de no tener picos de tensión, pone al espectador en alerta constante por lo inestable de la crianza de un bebé que entre más pasa el tiempo más está en peligro de muerte. Se plantea como una crítica hacia las formas de pensamiento que reniegan de la medicina moderna y del conocimiento adquirido por el ser humano a lo largo de la historia, recurriendo en cambio a prácticas ancestrales e ideas radicales y “alternativas” que ponen en riesgo incluso a quienes se supone deben proteger. Polémica, con un desenlace que resulta lógico y predecible, pero incómodo. 

🐶🐶🐶 de 5

* En Mubi. 



miércoles, febrero 01, 2023

¡Te amaba y me chingaste! de Nora de la Cruz

En ¡Te amaba y me chingaste! (Nitro Press/ UNAM, 2020), Nora de la Cruz (Estado de México, 1983) escribe una historia de amor (o desamor, valga la aclaración, aunque uno sin el otro no se entiende) que recupera una serie de referencias literarias y culturales que resuenan en oídos y lectores atentos. 

Desde el título se asume la importancia del lenguaje y de la oralidad cotidiana. La prosa de la autora retoma las formas de expresión de las novelas decimonónicas provenientes del Romanticismo, pero también de las traducciones al español de obras anteriores (sobre todo renacentistas, pero también neoclásicas) para entregarnos un pastiche que se hunde en el humor y la metarreferencialidad en busca de generar el efecto estético buscado. Y lo consigue. 

En la obra, que narra la relación tormentosa entre dos personajes émulos de Romeo y Julieta, (pero también de Calixto y Melibea, incluso de Renata y Ulises), accedemos a una prosa que hermana los registros de la denominada cultura elevada (high culture) con la cultura de masas (cultura popular en la vertiente de la generada por los medios masivos). De tal forma, al tiempo que los títulos de los capítulos aluden a la obra de Ovidio, la segunda de epígrafes nos recuerda la configuración del caballero típico del siglo XX a través de “Amante a la antigua” del basileño Roberto Carlos. 

La búsqueda desesperada del amor romántico de Fosca María choca con la pusilanimidad de Tito Lucio. Encuentros, desencuentros, malentendidos que alguno asume como sobreentendidos, todo abona para una trama llena de escenas dignas de realismo ruso, pero también de la telenovela de las nueve. Como si Marie Louise Alcott hubiera escrito una novela con personajes de Mecánica nacional, todo en escenarios nacionales llenos de lo que hace entrañables a algunos de esos sitios, como la música de José Alfredo Jiménez de fondo. 

Si bien persiste el narrador omnisciente como marca de esa alusión a los mecanismos del relato romántico-realista, la configuración de los personajes escapan de los estereotipos casi monolíticos con que se construyen algunos de los tándem de la época y adquieren autonomía y conciencia. Para bien y para mal. 

Es una novela divertida que descoloca pero, al mismo tiempo, permite recordarnos que la vida (como realidad y fantasía, materialidad e imaginación) es un complejo en donde los espacios en apariencia estancos se mezclan de manera azarosa pero armónica si lo vemos en perspectiva. La literatura tiene historia y la comprensión de la misma nos permite apreciar su necesaria e inevitable evolución. Como dijera otro poeta: “tenemos que recordar que no existe eternidad”. 

 

martes, enero 31, 2023

De escritores en ciernes a lucha a mano limpia con tigres

 


Le monde après nous (Francia, Louda Ben Salah, 2021). Un joven egresado de la carrera de Letras gana un concurso de cuento y obtiene la atención de un agente literario; una editorial se encuentra interesada en publicar su primera novela, si resulta una obra interesante. Mientras esto ocurre, debe lidiar con la vida real haciendo repartos de comida a través de una aplicación y aparentar con sus compañeros que todo va bien con sus recursos económicos y con su carrera literaria. Sus padres viven en un pueblo alejado de París, que es donde él reside, y en donde encuentra a una joven estudiante de quien se enamora. Cinta intimista que refleja las complicaciones de habitar la vida contemporánea cuando se pretende vivir del arte y, además, se está enamorado. La cinta, a pesar de derivar en una posibilidad optimista, revela situaciones con la que más de un escritor o artista en ciernes se sentirá identificado. 

🐶🐶🐶 y medio de 5

* En Mubi. 



Triangle of Sadness (Suecia/ Francia/ Reino Unido/ Alemania/ México/ Turquía/ Grecia/ Estados Unidos/ Dinamarca/ Suiza, Ruben Östlund, 2022). Dos influencers son invitados a un paseo en un crucero exclusivo como una forma de pago a su actividad en redes sociales. A partir de una cena desastrosa, de unos piratas y de una visión poco ortodoxa de su capitán, la embarcación termina en naufragio y varios de los huéspedes del barco son lanzados a una playa en una isla solitaria. En esta situación, los roles de poder se ven subvertidos y todos tendrán que adaptarse si quieren sobrevivir. Alegoría disparatada y excesiva acerca de la historia de la humanidad y la manera en cómo se crea (y se destruye) la civilización. Capitalismo salvaje, esclavismo, revolución, socialismo, son estadios de esta extraña comunidad de seres inútiles en su mayoría. Requiere estómago, paciencia y vista atenta. Recibió la Palma de Oro en Cannes. No es para todo tipo de público, pero no deja indiferente, eso sí. 

🐶🐶🐶 y medio de 5

* En cines a partir del 17 de febrero. 



RRR (Rise Roar Revolt) (India, S.S. Rajamouli, 2022). Impresionante fantasía épica que narra la rebelión que dos héroes emprenden en contra de la opresión británica en la India de principios del siglo XX. Con una producción monumental, la cinta se pasea por todos los géneros (como los concebimos en Occidente) sin que la trama sufra menoscabo. Comedia, drama, romance, acción, fantasía, musical. Esta cinta es todo eso al mismo tiempo. Si se asume que acudimos a una representación hiperbólica de los hechos narrados es entretenimiento puro y duro. No se sienten las más de tres horas que dura. 

🐶🐶🐶 y medio de 5

* En Netflix. 



Ticket to Paradise (EU/ Reino Unido, Ol Parker, 2022). Comedia romántica que une a dos de los actores que sostienen todavía eso que se llama star system. Lástima que esa inversión sea un auténtico desperdicio. La película es sosa, aburrida en tramos y chantajista. Contrapone el modo de vida capitalista como una de las causas de fracaso de las relaciones románticas y de la extinción de la familia tradicional; mientras que la forma de vida comunitaria y de familia extendida (pero supeditados al mercado internacional) es lo máximo. Escenas incoherentes, un guion que hace agua por todos lados y un Clooney que encarna a uno de sus peores personajes. Húyale como a los que venden abrazos en la calle. 

🐶🐶 de 5

* En Prime, Youtube y Google Play (para renta).