miércoles, abril 08, 2026

El ascenso de las máquinas


La única opción' y cómo Park Chan-wook hace una dura crítica a la  inteligencia artificial
Fotograma de La única opción.

La semana pasada me llamaron la atención dos escenas que vi en un par de películas pertenecientes a países que están alejados geográficamente y en términos culturales pero que, básicamente, abordan lo mismo: la manera en cómo la IA modificará de manera radical la relación que tenemos con respecto del campo de trabajo. Y modificar es, hasta cierto punto, un eufemismo para decir: sustituirá.

La primera escena pertenece a la película coreana La única opción (Park Chan-wook, 2025) y tiene que ver con la manera en cómo la proyectada industria 4.0 es echada a andar en campos de producción material de manufacturas y transformación, lo que deja(rá) en la calle a una gran parte de los trabajadores manuales (obreros) que hacen funcionar esas industrias. Y si bien, al principio se plantea una transición gradual, lo que vemos conforme avanza la historia particular de Park Chan-wook es que la ambición es prescindir por completo de la intervención humana en esos procesos. El tema principal de la cinta es el desempleo y las consecuencias particulares que tiene para un obrero especializado, pero cuya historia individual puede ser proyectada a niveles colectivos; lo que se deja entrever es la enorme posibilidad de una tragedia humanitaria, financiera y económica a nivel mundial. Es decir, ¿cómo se va a sostener un sistema que reduce sus costos de producción al prescindir de los salarios pagados a los trabajadores si buena parte de esos salarios hacen posible el consumo de lo que se produce?

La otra película tiene un tono e intenciones totalmente distintas. Se trata de Parque Lezama (Juan José Campanella, 2026), una cinta argentina que aborda la improbable amistad, forjada en una banca del parque que da título a la historia, entre dos personas de la tercera edad (ya ni sé si esta descripción es adecuada o si también ya la declararon políticamente incorrecta). En una escena de la misma, Antonio Cardozo (interpretado por Eduardo Blanco) recibe la noticia de que será despedido de su trabajo como encargado de vigilancia y mantenimiento de un conjunto de departamentos después de 52 años de servir en ese mismo puesto, con una indemnización a todas luces ofensiva. Él alude que no lo pueden despedir porque es el único que conoce los secretos para mantener andando la vieja caldera de calefacción que se utiliza en el edificio. Pero el administrador le informa que la caldera será sustituida por un nuevo sistema más eficiente y que no requiere de la intervención humana. Un sistema que es por completo automático y que se puede monitorear con una app desde cualquier teléfono celular. Lo cual vuelve prescindible tanto el puesto del trabajador como la tecnología que se había utilizado hasta ese momento.

Aunque ambas cintas recalan en la manera en cómo la pérdida de los medios de manutención afecta de manera trágica la vida de las personas, en distintos niveles y con consecuencias y resoluciones distintas, lo interesante de esa coincidencia en las escenas descritas es atestiguar cómo la tecnología, impulsada por la inteligencia artificial, está generando condiciones para despidos masivos en prácticamente todas las áreas de ocupación humana. El objetivo: ahorrarle costos a los dueños de los medios de producción, a los señores del capital, y precarizar más a las clases que sólo cuentan con su trabajo (manual o intelectual) para poder mantenerse o mantener a su familia.

En el campo de las manufacturas se habla de la industria 4.0, una forma de referirse a lo que se concibe como una cuarta revolución industrial (recordar: la primera: la máquina de vapor; la segunda: la electricidad y el motor de combustión interna; la tercera: la revolución informática). Esta nueva revolución, en el sentido de cambio, estará caracterizada por la automatización total de la mayoría de los procesos productivos (con visos a convertirlo en una situación generalizada).

El término fue acuñado por Karl Schwab en 2016 y remite a un estado de cosas en el cual, según Wikipedia, se: “crea lo que se conoce como «fábricas inteligentes». Dentro de la estructura modular de una fábrica de este tipo, los sistemas ciberfísicos controlan los procesos físicos, crean una copia virtual del mundo físico y toman decisiones descentralizadas. En el internet de las cosas los sistemas ciberfísicos se comunican y cooperan entre sí al mismo tiempo que lo hacen con los humanos en tiempo real y vía internet. Ambos servicios internos y de organización se ofrecen y se utilizan por los participantes de la cadena de valor”.

A pesar de que varios teóricos aluden que dicho término es inexacto y se presta sólo a fines mercadológicos, la realidad es que sus efectos se comienzan a sentir en diversos campos de la vida y el quehacer cotidianos, por ejemplo, la desaparición de las casetas de cobro en los estacionamientos o la proliferación de las cajas de autocobro en los grandes supermercados.

¿Será este el inicio de la disputa por el control del mundo material entre la especie humana y los entes digitales? ¿Qué futuro tendrá el hecho de convivir en un mundo que prescinde de los servicios materiales y corporales de las personas? ¿Alcanzaremos a ver la colisión de ese sistema o, simplemente, estaremos destinados a perecer de manera resignada ante el avance del progreso y la tecnología? Muchas preguntas que, hasta ahora, no tienen respuestas más allá de la especulación. Sobre todo si tomamos en cuenta una de las cosas que la ciencia social y las máquinas no han podido controlar: la siempre impredecible reacción y capacidad de adaptación de los seres humanos.

* * *

X-Men: Endangered Species (English Edition) eBook : Carey, Mike, Gage,  Christos N., Yost, Christopher, Scot Eaton, Mark Bagley, Mike Perkins,  Andrea Divito, John Dell, Skottie Young, Silvestri, Marc, Eaton, Scot,  Bagley, Mark,

Leí X-Men: Endangered Species (Marvel México, 2016) de Mike Carey (Liverpool, 1959) que narra cómo, después de un evento en donde Scarlet Witch pronuncia la frase fatal “No more mutants”, desaparecen los poderes del 98% de los mutantes de la tierra, mientras algunos mueren y sólo unos cuantos conservan sus capacidades. Entre estos últimos está Beast, quien desde su obsesión como científico buscará la cura para esta situación y para revertir los efectos que la acción de Wanda Maximoff creó en esa versión del mundo. La tarea autoimpuesta por el doctor Hank McCoy lo llevará a un viaje en el cual deberá enfrentarse a sus recuerdos, generar alianzas con enemigos y contemplar la posibilidad de que las soluciones y las explicaciones no siempre se encuentran en los terrenos de lo científico. Es también una reflexión acerca del miedo a la soledad y a la intrascendencia, además de un retrato de la manera en cómo se afronta, desde la primera persona, ser testigo de la desaparición lenta pero inevitable de tu especie. Claro, sólo en las posibilidades del universo desde el cual se cuenta esta historia.

* * *

Radioactive Emergency (TV Mini Series 2026) - IMDb

Vi Emergência Radioativa (Emergencia radioactiva, Fernando Coimbra, 2026; 5 episodios), una serie que narra cómo una fuente radioactiva abandonada en las ruinas de lo que fuera una clínica de radiología se convierte en el foco de una emergencia de salud comparable a lo ocurrido en la central nuclear de Chernobyl. Las diferencias, no obstante, estriban en la naturaleza de la fuente de contaminación, así como en los días de exposición que las personas afectadas tuvieron para desarrollar los síntomas derivados de ese contacto. La serie gravita alrededor de diversos focos: las historias familiares, la desigualdad social, la irresponsabilidad de los cuerpos y agencias gubernamentales encargados de la regulación de este tipo de actividades, la búsqueda de los políticos por salir bien librados de la crisis, el pánico y la irracionalidad de las personas con respecto de las cosas de las que carecen de información, la necesidad de regulación a través de leyes de la disposición de residuos radiactivos, entre muchas más. Es una historia entretenida, que engancha y que, a pesar de varios momentos telenoveleros dignos de la tradición audiovisual brasileña, deja en reflexión profunda al espectador. Adictiva, a pesar de que los registros históricos indican cuál fue el desenlace de la crisis. Está basado en el hecho ocurrido en Goiânia en 1987, al darse la contaminación por Cesio-137. Está disponible en la plataforma Netflix.

Entra un gringo a un restaurante y pide unas monedas…

Crearán refugio para mujeres en situación de calle en Mérida
Mujer en situación de calle en Mérida. (Notirasa)

El otro día, mientras desayunábamos en un restaurante de San Ángel en la Ciudad de México, interrumpió nuestra charla la aparición de una persona en situación de calle que se acercó a pedir ayuda económica. Esta situación es algo más o menos común en todas las zonas de nuestra gran ciudad, pero este caso era singular en cierto sentido. El indigente en cuestión era un muchacho rubio, desgarbado y con el aspecto de quien ha sido asaltado por el síndrome de abstinencia con respecto a alguna sustancia adictiva. Solicitó la ayuda en inglés, aunque habló con lentitud, el hecho de que arrastrara las palabras mientras hacía su petición hizo difícil comprender lo que decía. No explicó su historia, no vendió el cuento de alguna desgracia, simplemente dijo: “¿podrían darme dinero?”. Una señora sentada en una mesa contigua fue la única que atendió el pedido de ayuda, quizás porque los meseros, alertados de la intrusión, acudieron a retirar del lugar al indigente.

Siempre me ha llamado la atención la existencia de estos personajes en casi cualquier lugar. Personas que se adivina que en algún momento de su vida tuvieron un mejor aspecto, una condición distinta, quizás, incluso, una gran riqueza. Se sabe por los vestigios de un buen corte de cabello, por la manera en cómo la piel ha envejecido de manera asimétrica, por vestir de manera tal que reflejan un gusto que a pesar de la adversidad no han perdido y porque muestran cierta actitud en donde la vergüenza se trasmina pero no los detiene, una actitud que mezcla la dignidad con la soberbia. Lo que me anima casi de inmediato a preguntarme qué historia hay detrás de estas personas; qué acontecimientos tuvieron que ocurrir para que terminara en esa situación; de qué tamaño es su desesperación ante los giros, seguramente terribles, del destino.

También me he dado cuenta de que las personas que ayudan, incluso yo mismo, lo hacen a veces con más facilidad con estas personas que con aquellas en las cuales es evidente los estragos de la vida en la calle. Hay una especie de identificación, de reconocimiento, de un pensamiento fugaz que murmura “podría ser yo”, que anima a depositar esa moneda en manos que no tienen las características de aquellas que han pasado la mayoría de su vida a la intemperie y en pleno rayo del sol. Quizás la identificación provenga de una especie de diagnóstico que apunte a que es más humano ayudar a alguien que no tiene las herramientas para sobrevivir en una jungla inclemente como lo es la calle de nuestras grandes ciudades, que a alguien que ha fincado su dominios sobre ese espacio y que sabe qué hacer para seguir con vida.

Esta cuestión de la empatía ha sido identificada por otros personajes que deambulan por la ciudad, que se acercan sobre todo a las cantinas que tienen mesas al aire libre, invocando quizás también la ayuda de los espíritus del vino para su misión. Estos personajes construyen historias que buscan despertar la piedad, la misericordia, pero sobre todo la identificación con aquel que escucha. Hay uno, por ejemplo, que siempre me cuenta la misma historia de una mala racha y que carga con él una serie de objetos inservibles (llaveros despostillados, plumas con impresiones de marcas comerciales, peluchitos revolcados y sucios) no pidiendo la limosna, sino solicitando se le compre alguno de los objetos que lleva consigo, y que nadie buscaría conservar. Es decir, alguien que busca vender su basura, pero quien ante la negativa y respaldado en su terrible historia de vida, ahora sí procede a solicitar la moneda que alivie un poco su desgracia. Lo hace en el peor momento posible y con un ánimo a todas luces chantajista: cuando uno está a punto de engullirse algo delicioso (comida o bebida) que no come todos los días y destinado a justificar que las fatigas y los trabajos de toda la semana valen darse ese pequeño lujo. ¿Con qué cara le niego una moneda al mendigo, cuando estoy a punto de zamparme algo que parece digno de emperador romano?

Hay otros que fingen solicitar trabajo, pero que huyen ante la mínima intención del interpelado por buscar alguna retribución por su ayuda. Los “Sí, patrón, ahorita regreso” son frecuentes y suelen culminar con el no retorno de estos personajes. Hasta días después que en el mismo lugar, buscan vender la misma historia. Eso sí, tienen una fe inquebrantable en que la insistencia, algún día, rendirá frutos. Estoy seguro que varios de ellos recuerdan completamente a los comensales que nunca les dan dinero, pero que esperan que algún día lo hagan. Insisten, insisten e insisten. Quizá en algún momento, funcione.

Detrás de todos estos están aquellas personas que realmente requieren esa moneda para comer o dar algo de comer a su familia, los que realizan trabajos relacionados con el reciclaje, que expropian el espacio público para volverlo estacionamiento particular, que consiguen la ayuda solicitada por su aspecto o por una especie de vibra violenta que no augura cosas buenas en caso de negativa. Ante estos contrastes evidentes, entre quienes buscan medrar al generar empatía y quienes saben que no conseguirán inspirar emociones positivas en sus interlocutores, me pregunto por qué muchas veces elegimos ayudar a los primeros y no a los segundos. Misterio.

* * *

SACRIFÍCATE. MACARENA MUÑOZ RAMOS. Libro en papel. 9789200315688 U-Tópicas

Leí Sacrifícate (La Tinta del Silencio, 2025) de Macarena Muñoz Ramos (Ciudad de México, 1972), un volumen de cuentos en donde lo sobrenatural y fantástico atraviesa todos los textos. Es un conjunto que aborda la manera en cómo seres de la noche y de la oscuridad mezclan su existencia y sus deseos con los humanos. Los personajes son variados, aunque prevalecen los vampiros (una de las obsesiones de la autora) hay también hombres lobo, fantasmas, aparecidos, el mismísimo Diablo, ángeles condenados, actores de cine adictos, músicos de bandas góticas, nahuales y demás apariciones. Los escenarios también son variados: paisajes urbanos, casonas semiabandonadas, caminos lúgubres en medio del bosque, antros de mala muerte, la Inglaterra del siglo XIX, casas de citas… Aunque el tono se mantiene en la mayoría de los textos alrededor del registro del terror, hay también coqueteos con el noir que alude a las figuras estereotípicas del subgénero: el detective, la femme fatale, el millonario obseso, la dama sexualizada y en control, etc. Es un texto muy entretenido, con un muestrario de historias de diversa extensión y complejidad, cuya fortaleza recae sobre todo en su capacidad para crear atmósferas llenas de ominosidad, sospecha y tensión por lo ignorado más allá de lo que denominamos “realidad”. Mis textos favoritos fueron “El trato”, un cuento fáustico que ocurre en la ruralidad mexicana con temas como el tesoro oculto, los fuegos fatuos, los nahuales y, por supuesto, el trato con el demonio; y “Lo muerto, muerto está”, una recreación de la tarea creativa de Stephen King, donde se fabula alrededor de la inspiración que tuvo para escribir su relato corto “Pet Sematary” que trata sobre cómo los poderes ultraterrenos, acá encarnado en un ser fantástico, pueden ayudar a revertir la muerte. Un excelente libro para los fanáticos del género.

* * *

Fue solo un accidente | Cinemateca

Vi Fue sólo un accidente (Jafar Panahi, 2025), una película iraní que pone en escena la historia de un modesto mecánico que cree reconocer en un providencial conductor varado en medio de la carretera a uno de los torturadores que lo mantuvieron cautivo durante algún tiempo. Sin embargo, ante la imposibilidad de confirmar por completo la identidad del mismo, la única pista que tiene es el sonido de una prótesis de pierna que el supuesto torturador genera al caminar, el protagonista acude con otros personajes que fueron víctimas de un proceso similar al suyo, en búsqueda de que alguno lo pueda reconocer totalmente y así, sin dudas, pueda hacer justicia. Es una cinta que plantea varias cuestiones: la posibilidad de obtención de justicia sin la certeza de cómo se debería valorar la misma; las diferentes actitudes de quienes han sufrido en carne propia la violencia del Estado o de alguna facción en las luchas políticas; la manera en cómo el pasado nunca se supera de manera total, siempre el trauma persiste. Plantea también cómo la percepción ética y de la dimensión del castigo suele ser distinta para quienes participan de procesos políticos en donde la polarización es, al parecer, la única forma de concebir los proyectos de nación o cultura. La escena final, que parece dejar en la incertidumbre el desenlace, alude más bien a que el espectador sabe qué pasará a continuación, basado en las experiencias históricas que se han repetido en múltiples países y conflictos del mundo. La cinta sirve también para cuestionar el estereotipo que se construye alrededor del imaginario que alude a sociedades distintas de Occidente y cuya comprensión creemos tener a partir de lo que los medios construyen. Interesante historia que se hizo acreedora a la Palma de Oro en el Festival de Cannes. En México, se puede ver a través de Mubi.