miércoles, abril 05, 2006
Latinoamericanos chidos
Rodrigo García, un blogger incurable y estudiante de mi curso de Historia de América Latina en la Ibero, lanzó en días pasados en su blog, un torito para aquellos que quisieran entrarle: encontrar a los diez personajes más cool (chidos, y una serie de adjetivos/sinónimos de los cuales no me acuerdo) de la historia latinoamericana. Actividad a la que me uno de manera entusiasta sin cumplir con todos los requerimientos del post en cuestión (las cadenas siempre me han dado como que una hueva lindante con la obligación).
Fuera de mi lista quedaron nombres como el del genial Joaquín Lavado (Quino), Roberto Fontanarrosa (historietista), Emiliano Zapata, el negro Miguel del río San Pedro (primer rebelde negro de AL [1550]), Lope de Aguirre (retratado por Werner Herzog en su obra Aguirre, la ira de Dios; uno de los hijos de puta más grandes que han pisado este continente), Octavio Paz (como poeta tiene un lugar más que ganado en este planeta), Jorge Luis Borges (bibliotecario más que culto), Julio Cortázar (clochard latinoamericano que se retrató mucho en París), los hermanos Flores Magón (punks a más no poder), Polo Polo (el mal gusto llevado hasta sus más extremas consecuencias), Simón Bolívar (se le quita un poquito lo cool si pensamos que se murió en su cama y quejándose), Javier Bardem (actor español que ha encarnado a un sinfín de personajes latinoamericanos con éxito), Guillermo del Toro (gordo amante de la cultura popular y el terror que no anda queriendo “descubrir el nuevo lenguaje cinematográfico”, sino solamente hacer cine para entretenerse), Tin Tán (¿deveras tengo que explicar quién es?), Rufino Tamayo (pintorzotototote), Juan Rulfo (fregón que con dos libros aseguró lugar en el santoral de la institución literaria, buen bebedor de tequila), José Alfredo Jiménez (compositor mexicano que hace psicoanálisis de la situación de orfandad del mismo), Juan Gabriel (el José Alfredo del mundo bizarro), Fito Páez (el mejor letrista del continente, el primero que está de acuerdo es él mismo), Charly García (el primer y último rocanrolero auténtico de Latinoamérica), Miguel Abuelo (máximo jerarca de eso que llaman “el rock argentino”, fundador y mandamás de Los Abuelos de la Nada), y muchísimos más.
Pero en fin, que sin más preámbulos, les presento aquí a los diez latinoamericanos más chidos. Se aceptan reclamaciones.
1.Jorge Ibargüengoitia
Lejos de plantearlo como una especie de chauvinismo, creo que este es un escritor al que la muerte le truncó el destino de figura literaria y periodística de referencia dentro del horizonte latinoamericano. Crítico a más no poder, Ibargüengoitia supo poner en entredicho la sacralidad de la historia oficial no sólo de México, sino de Latinoamérica toda, en cada una de sus novelas. Asimismo, la descripción de los tipos y estereotipos latinoamericanos en sus ensayos, artículos periodísticos y obras de teatro son de una capacidad de observación, postura autocrítica y condición tan políticamente incorrecta que es imposible pasar por alto. Todos pasaron por sus armas, desde figuras políticas hasta figuras “ejemplares” de los santorales patrios, pasando por el mundo del espectáculo, los espías norteamericanos, los nacos gringos (retratados maravillosamente en la serie de artículos Viajes por la América ignota), los revolucionarios socialistas cubanos, los dictadores bananeros, los encargados de la cultura institucional, los escritores “consagrados” (sólo él podría llamar a Jaime Sabines “el cara de Cristo crucificado”), los revolucionarios (mexicanos y guerrilleros caribeños sin hacer distinción). Y todo lo anterior con un sentido del humor que no ha sido posible de igualar. El que está más cercano de esto es Roberto Fontanarrosa, caricaturista argentino, padre de dos obras de arte del mundo de la historieta: Boogie, el aceitoso e Inodoro Pereira. Además, es el único escritor que se quita de encima la losa del “escritor/intelectual latinoamericano taciturno y con cara de coitos interruptus porque las crisis de nuestra región y nuestra historia tan trístisima nos impone ser “misteriosos e impenetrables””. Se arranca la casi obligatoriedad de ser trágico y pugna, mejor, por el humor y la sana sátira. Master de masters.
2.Les Luthiers
Troupeé de argentinos irreverentes y excelentes músicos que han sabido hacer la parodia de todas las formas musicales existentes y por existir. Creativos que juegan con el lenguaje en cada una de sus obras y que no pierden tiempo para criticar a los personajes cotidianos de la realidad latinoamericana. Músicos exclesos no se conforman con los instrumentos que ya existen, sino que inventan, a partir de objetos tan disímiles como tubos de ensayo, latas de conserva, retretes o cocos, instrumentos que alimentan su capacidad casi infinita de hacer reir al respetable. Inventores de géneros músicales, han logrado acercar la llamada “música culta” a una masa de irredentos admiradores. Geniales.
3.Pablo de Santis
Otro argentino. Re-joven y re-talentoso. De Santis es un tipo que logra crear obras literarias que no necesitan mayor pretexto para ser contadas que el hecho de tener quién las cuente. Heredero de las tradiciones literarias que parten de los cómics, el cine negrísimo, la ciencia ficción de serie B, la contracultura, la publicidad, la lingüística, la semiótica y más campos, logra transformar y representar estas expresiones en sus obras. Dentro de la literatura latinoamericana es alguien que no anda buscando el reconocimiento de las editoriales españolas sino que se dedica, simple y sencillamente, a contar historias.
4.Augusto César Sandino
Este debería ser el protagonista de los estampados en las playeras, calzones, gorras y demás parafernalia que rodea a la mítica figura del Ché. Sandino se convierte en el primer guerrillero de la era moderna y en el primer elemento de la resistencia latinoamericana armada en contra de la injerencia norteamericana en nuestra región. Con sus propias armas y métodos de lucha que seguirán desarrollándose con las guerrillas posteriores que surgen en su natal Nicaragua, Sandino logra la victoria total de su lucha en dos frentes históricos, la primera en los tempranos veintes al lograr la expulsión de los marines del Golfo de Fonseca y la segunda en los años ochenta cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional se hace del poder, aún en contra y a despecho de las fuerzas de los “contras” dirigidos y entrenados por agentes de la CIA. El auténtico guerrillero latinoamericano.
5.Fabulosos Cadillacs
Los noventa serán para Latinoamérica la época de oro del rock en español. Más allá de las malas imitaciones de los fresas ibéricos de la década de los ochenta y de las baladas cursis de los solistas nacionales de cada país; en los noventa comenzó a surgir en Latinoamérica una serie de agrupaciones que tomaban como referente de las letras, ritmos y fiestas de sus melodías las situaciones por las que pasaban sus respectivos países. Los Fabulosos fueron los únicos que atendieron tal cuestión pensando en términos latinoamericanos y no tanto argentinos. Canciones como “Matador”, su cover a “Desapariciones”, “Las venas abiertas de América Latina”, “Rey azúcar”, “El león”, hacían referencia a eventos históricos de memoria recientísima que ningún grupo se había atrevido a poner en los labios de nadie. Aparte tenían un ritmazo.
6.El Santo
Nada podía detener a este, el único y auténtico súperhéroe latinoamericano. No existe registro alguno de ningún personaje que haya podido echarse un entre contra toda clase de malosos y salir victorioso: mujeres chichonamente vampíricas, momias, todos los monstruos de la Universal (hombres lobos, Drácula, Frankenstein), extraterrestres, monopolistas de medios de comunicación, zombies, guaruras y luchadores rudísimos. Tal vez el referente más cercano a El Santo sea Batman, en tanto no tiene superpoderes y tomando en cuenta que América Latina es la real y verdadera Ciudad Gótica. Lástima que la reciente ola de atentados condesos y coyoacanenses en contra de su memoria (cuando algo se pone “de moda” en estos ambientes está irremediablemente condenada al desprestigio de los reales admiradores), le vayan a poner punto final al mito. Aunque quién sabe, igual y la versión en 5.1 canales de Santo contra los snobs-que-quieren-parecer-banda, resulte en una nueva victoria para nuestro encapuchado argento.
7.El Chavo del ocho
Quiten esa cara de intelectuales mamones al grito de “y esa bazofia televisiva qué hace aquí en vez de San Borges o Cortázar Mártir”. El que escribe cree sinceramente que ningún programa de televisión latinoamericano ha logrado reflejar de manera más fuerte la realidad de las sociedades latinoamericanas en el estrato social del “pelado”, “jodido” o, en terminos neoliberales “personas por debajo del nivel de pobreza permitido”. El Chavo es un personaje que habita en la Vecindad Latinoamérica y que, como tal, comparte todas las características y vicios con sus congéneres entre los que no faltan los corruptazos (Don Ramón), los ricos que pagan renta y viven en la eterna simulación del wanabe (Doña Florinda), la vivilla de buen corazón (La Chilindrina), el capitalista fúrico y obeso (Sr. Barriga), el intelectual que no se cansa de repetir que es imposible educar a una raza tan negada (Prof. Jirafales), entre demás fauna. El Chavo es la encarnación del huérfano, marginado, pobre y del cual todos quieren aprovecharse. Reflejo incómodo, a veces por los clichés y otras por la pobreza argumental, de una Latinoamérica que lo convirtió en éxito porque se vio reflejado en los tipos que mostraba en pantalla. Tal vez no sea tan cool, pero de que es sintomático, es sintomático.
8.Francisco Villa
Quién es el único latinoamericano que ha dirigido una invasión al vecino país del norte y ha regresado victorioso? Pus Pancho Villa. Este rebelde del norte de México se distinguió como uno de los auténticos caudillos que dirigieron la insurrección del “pueblo” organizado en ese ente complejo al que se le conoció como “la bola”. Despreocupado, al mismo tiempo que inclemente, se distinguió por su genio militar, por la seguridad que tenía de que los avances tecnológicos (la ametralladora) decidiría en muchos casos el destino de las guerras, un tipo que no tuvo ningún empacho en sentarse en la silla presidencial (dicen algunos el único momento de la historia mexicana en la que el pueblo estuvo realmente sentado en el poder) cuando expulsó a Victoriano Huerta del poder, ante la mirada indescifrable de Zapata.
9.Eduardo Galeano
Pocos escritores han logrado que su obra (extensa obra) tenga por total tema de exploración, reflexión y reivindicación a Latinoamérica. Este uruguayo universal lo ha conseguido mientras se desprende de la visión de que la literatura tiene que ver hacia los temas universales, cuando lo más universal es reconocer y reconocerte en lo que pasa en tu ambiente más próximo. Las obras de Galeano secretan Latinoamérica por cada una de sus páginas, se da a la tarea de mostrar tanto las partes gozosas como las partes incómodas. Sus libros Las venas abiertas de América Latina, Días y noches de amor y de guerra y, sobre todo, Memoria del fuego, deberían de ser de uso obligatorio en los cursos escolares. La calidad literaria es indiscutible, además de la capacidad que tiene para trasladar los ecos orales de los que se asume como fiel depositario desde que decidió escribir sobre lo que escribe.
10. Diego Armando Maradona
En pleno año mundialero no podemos pasar por alto la figura controversial (y por eso cool) del mejor futbolista que ha pisado el césped donde la vida baila un tango con las posibilidades del grito, el júbilo y el llanto. Maradona es un tipo completamente convencido, polifacético, vale madres. Un genio con el balón en los pies que se puede dar el gusto de estar obeso, ser un cocainómano incurable, cenar un día con Fidel Castro y al otro día tener un almuerzo con beso incluido con Carlos Saúl Menem. Que da una entrevista en la que no se cansa de lanzar “hijos de puta” y “a tomar por culo” y que después tiene el show de televisión más exitoso en varios países de América Latina. Alguien que pasará a la historia como uno de los personajes que ayudaron a dibujar el siglo XX y hacerlo más llevadero.
En fin.
jueves, marzo 30, 2006
Bitácora cinematográfica
V de Venganza (V for Vendetta)
Cinta de manufactura técnica y de efectos especiales irreprochables, pero que, como la mayoría de las adaptaciones de cómics, peca de tomarse demasiadas licencias con respecto a la historia original. Si se asiste sin conocer el cómic se verá un alegato bien construido en contra de la dictadura Bush en el Norte, aunque la trama se desarrolle en Inglaterra, buenos efectos especiales, actuaciones decentes. Si se asiste con conocimiento de causa de lo que el cómic de Alan Moore representa para la historia de la novela gráfica (junto a Watchmen, o el Sandman de Neil Gaiman), se sentirán estafados. Como bien dice en alguna parte del cómic, no habrá nada debajo de la máscara, porque Vendetta es una idea, no un hombre. Recomendable si se quiere ver un alegato políticamente correcto y con harta pirotecnia.
John & June (Walk the Line)
Bio pic de uno de los músicos más oscuros del rock and roll de todos los tiempos. Más que la vida de Johnny Cash y los encuentros y desencuentros que tuvo con sus mujeres y con las drogas, lo que pone de relieve esta cinta es la enorme riqueza letrística y de rescate musical de formas sureñas y provenientes del gospel que este artista norteamericano hace. Su enfrentamiento con los cánones de la industria y la censura de algunas de sus letras. Historias de presidio, de cocaína, de caídas sin retorno y mucho, mucho, rock and roll. Se puede complementar con el documental Ridin' The Rails.
Un mundo maravilloso
La nueva película de Luis Estrada intenta generar la reflexión a través de la sátira política que consiguió con La ley de Herodes hace algunos años. Lo logra a medias, porque el tono de la cinta se mueve peligrosamente entre una comedia disparatada y que alude a esa sonrisa congelada del espectador al saberse retratado y ridiculizado en pantalla, y entre un discurso moralizador y hasta cierto punto alarmista de lo que está ocurriendo en nuestro país de caricatura. Son de trivia todas las referencias que el director hace a clásicos del cine como The boy de Charles Chaplin, The goodfather de Coppola, Delicatessen de Jeunet y Caro, Nosotros los pobres de Ismael Rodríguez y, por supuesto, las películas de Tin Tán. Una cinta disfrutable que, en una de ésas, hasta nos hace reflexionar si no se acude con la postura de intelectual mamón que piensa que todas las películas mexicanas tienen que ser, o muuuuuy malas, o la obra de arte digna del Oscar. Damián Alcázar demuestra en esta cinta porque es el mejor actor mexicano de esta época de actorcitos yuppies, mesiánicos y sobrevalorados.
Capote
La revisión histórica que plantea esta película acerca del egocéntrico escritor norteamericano Truman Capote no intenta hacer un recuento de toda la vida del escritor, sino la época en la cual escribió lo que se considera la primera muestra de la non fiction novel: In Cold Blood. Capote se mueve en el terreno de la recreación literaria que dio vida a las historias noveladas de dos jóvenes delincuentes que sin móvil aparente asesinan a una familia completa en una granja de Kansas. Phillip Seymour Hoffman logra una interpretación bastante convincente del escritor (lo que le valió un Oscar según esto) y demuestra que no se tiene que interpretar a un retrasado mental o a un enfermo terminal, para ser un buen actor. El sonsonete de Truman, uno de los logros más evidentes del actor. Buena película, disfrutable, aunque pudo haber durado un poquito menos, sin menoscabo de la historia.
La pantera rosa (The Pink Panther)
Consejo: pase a la dulcería, cómprese un combo gigante de palomitas y refresco, desconéctese el cerebro y disfrute de esta comedia de pastelazos y situaciones absurdas. Si se ve sin prejuicios, en una de ésas, hasta una sonrisa le arranca.
Buenas noches, buena suerte (Good Night, and Good Luck)
Interesante reconstrucción que el ahora director de cine, George Clooney, realiza acerca del poder de la televisión, de la siempre latente amenaza de los gobiernos fascistas disfrazados de demócratas y de los juegos de intereses (y de harto varo) que rodean a la industria del entretenimiento. Narra las peripecias que tienen que seguir dos periodistas de los años cincuenta con un programa de noticias en la CBS para desenmascarar al senador por el estado de Wisconsin, en su lucha en contra de los comunistas en la llamada “Cacería de brujas” de los años 50's. Película que alude al cerebro y a la reflexión, más que al entretenimiento visual, es una cinta que, filmada en blanco y negro (audacia que hoy se permiten muy pocos), nos pone a pensar acerca del instante en el cual perdimos el camino. El speech final, de los mejores cierres en películas con este tipo de carga política. Altamente recomendable.
Hostal
Darío Argento conoce a Quentin Tarantino y crean un hijo: Eli Roth. La historia de esta película (que recibió la casi no utilizada clasificación D: para adultos con restricciones) logra llevar a la pantalla grande el gore más sangriento en donde se muestra con lujo de detalle mutilaciones, torturas y gritos de calabozo que hasta hace poco sólo podían conseguirse en copias piratas en sitios “alternativos” como el Tianguis del Chopo o Tepito. Producida por Quentin Tarantino, la primera mitad de esta cinta nos narra la odisea de tres chavos RBD, pero del Occidente extremo, que buscan diversión sexual en los lupanares y las zonas de tolerancia de la Europa occidental. El encuentro con un fortuito personaje les anuncia que el verdadero paraíso sexual se encuentra en la Europa del Este, específicamente en Eslovaquia, en un hostal en el cual las chicas más voluptuosas están sedientas de sexo y de los excesos más inconcebibles. Si el espectador logra pasar la primera hora de hueva, de lo que parece un filme soft porno y no se sale del cine, la segunda mitad, si iba con ganas de revolverse el estómago, no lo defraudará de ninguna forma. Recomendable para cinéfilos de estómago aguantador.
Saw 2
En esta línea del terror sangriento y que no tiene empacho en mostrar con lujo de detalles las cuestiones más depravadas de la mente humana (o al menos de la cabecita de los guionistas), es que llega la segunda parte de lo que aquí conocimos como Juego sangriento. El mismo psicópata de la primera parte, un enfermo terminal, reúne a un grupo de personas cuya característica principal es no haber valorado la belleza de la vida en algún determinado momento. El castigo de tan ejemplar personajes consiste, precisamente, en que tengan que luchar por su vida. Visualmente atractiva y con vueltas de tuercas más efectivas que las de la mayoría de cintas de este tipo, es la cinta ideal para conseguir el abrazo asustado (y algunas veces fingido) de la fémina (o macho sensible) acompañante.
De nada.
miércoles, marzo 29, 2006
Privatizaciones y apropiaciones
La total irresponsabilidad de los senadores de nuestro congresito de caricatura ayer pasaron sin revisión la minuta que salió de los no menos irresponsables diputados (en donde nadie se salva, ni los hipócritas perredistas que un día votan a lo pendejo o con alevosía, y al otro día se desgarran las vestiduras) en la que el espacio radioeléctrico pasa a ser propiedad, y eso incluye el uso discrecional de las señales, de los poquísimos concesionarios de radio y televisión de este país. En charola de plata les entregaron las frecuencias que hoy manejan y que, según se supone por el avance arrollador de las telecomunicaciones podrán ser usadas no solamente para transmitir programas “educativos” y “edificantes” como las mamadas de RBD y las bufonadas tercermundistas de “Otro rollo”, o peor aún, las producciones carentes de imaginación y presupuesto de los incultísimos tvaztecos.
La digitalización permitirá a estos consorcios ofrecer servicios de doble vía y no solamente transmisiones de televisión (servicios de internet, de radiolocalización, etc.) sin pagar por ello al Estado ni un solo quinto. Analistas internacionales aseguran que el regalito que los patriotas legisladores mexicanos le hicieron a los concesionarios fue de la friolera de diez mil millones de dólares. NO habría ligas lo suficientemente grandes, ni maletines en los cuáles pudiésemos visualizar tal cantidad de varo.
Es indignante ver los debates de nuestros comprometidísimos senadores en el Canal del Congreso, que debido a las nuevas reformas, seguramente desaparecerá también. Perdidos en los laberintos de las formas administrativas y negándose a una realidad que ni siquiera es cuestionable: se está beneficiando a los que más tienen. Nada de esperanza para nuevas frecuencias televisivas o radiofónicas de perfil cultural (“con fines no comerciales”, sería la definición correcta), ya que todas las condiciones de estas características queda a discreción del ejecutivos ser autorizadas. Adiós a la posibilidad de una competencia sana que pudiese otorgar una diversificación de ofertas en cuanto a los contenidos ofrecidos por estos medios.
Había señales de que esto iba a ocurrir, baste ver la premura con la que fue lanzada la señal digital de TVUNAM, o los conflictos que rodean al hoy extinto canal 40.
En fin, que el hecho ha sido consumado y el nuevo gobierno (en la peregrina idea de que algo así le interesara) tendrá las manos atadas para intentar algún cambio a este respecto. Los sobornos que seguramente recibieron algunos de los legisladores ¿podrán compararse con el despojo de los bienes nacionales que acaban de hacer?
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Ahora resulta que las nuevas reacciones en el Congreso norteamericano (arena de casi el mismo costal) en cuanto al papel que tienen los inmigrantes “latinos” (marca racista a más no poder) dentro del gigante del norte fueron “por los bueno oficios” de nuestros gobernantes. Parece una falta de respeto (de sentido común y de confianza en la estupidez de los ciudadanos) siquiera insinuar que los cambios de actitud y el planteamiento de nuevas alternativas para la cuestión de la inmigración tenga que ver con los ineptos operadores internacionalistas de este inculto gobierno. ¿Qué sería preferible: la organización (vista con orgullo desde estas tierras mexicas) de un gran número (aprox. “un chingo”) de compatriotas en el exilio o que no se tuviera que pedir prebendas a un país con el que no se comparte identidad porque las acciones de gobierno te brinda todas las oportunidades de crecer sin salir de tu país? En fin.
jueves, marzo 09, 2006
8 de marzo
Esta fecha suele asociarse con el Día Internacional de la Mujer y con el sentimiento de unidad femenina que transcurre a todo el planeta con la memoria de las costureras quemadas en el interior de una fábrica por pedir mejores condiciones de trabajo. Sin embargo, para los que tenemos en la memoria y en la vida la influencia que puede tener un escritor para comprender mejor el mundo, esta fecha tiene otro significado.
El 8 de marzo de 1994, o sea hace ya doce años, la vida de Charles Bukowski llegaba a su fin. El viejo indecente que se ha encargado de poner en contra a los que disfrutamos de la literatura a secas, y a aquellos exquisitos que todavía creen en el mito de la high culture y su higiénica e inofensiva apariencia. Porque Bukowski sigue vigente y sigue cultivando fieles de su narrativa y su poesía. Narrativa llena de una carga autobiográfica que es imposible pasar por alto. Los textos de Bukowski son textos vivos, textos en los que el lenguaje se regodea en sus posibilidades más extremas. Textos que no le temen a las palabras, a los sentidos, a las interpretaciones, a las clasificaciones.
Porque los textos de Charles Bukowski no están hechos para ser analizados concienzuda y profundamente por académicos y estreñidos críticos literarios, ni por escritores que en la imposibilidad de construir una emoción deciden destruir con palabras de menos valor la capacidad de un escritor para hacer que “se te derrame el té”. Los textos de Bukowski están hechos para ser leídos. Nomás. No tienen ninguna otra pretensión. Encontrar al lector que presta oído e imaginación es más que suficiente para que un escrito de este gringo proveniente del verdadero underground, ése que genera suficiente white trash como para ser una de las naciones más incultas del planeta. Escenarios múltiples que nos muestran la otra cara del american way of life: relatos de prostitutas, de teporochos, de feos solitarios, de dependientes de supermercados, de empleados de carnicería, de mujeres hermosísimas que nacieron en el lugar equivocado, de retozadores sexuales sin prejuicios ni miramientos de ninguna clase, para deambuladores de la noche en busca de un poco de compañía, para alucines de alcohol y drogas chafísimas.
Es por eso que causa tanto escozor y tanto rechazo en las buenas conciencias y en los pretenciosos de “posmoderna condición” y libro del último Premio Nobel bajo el brazo. Porque es un provocador nato. Un hijo de puta que conoce y reconoce a su madre, y por eso mismo la manda al diablo. Porque no es una lectura para los que buscan las razones de su vida en la falsa sensiblería y en la “belleza” que, según esto, debe ser inherente a la obra literaria. Porque son libros que laten, que secretan mocos, sangre, pus y caca. Porque no se ocultan en “la profundidad psicológica” del personaje, o en “la estructura perfecta” del texto. Hablan de la gente normal, de la que nos encontramos (y desencontramos) a diario, de los que creemos conocer y resulta que, de entrada, ni siquiera sabemos sus nombres.
Bukowski tocó muchas sensibilidades y muchas manifestaciones de la cultura popular. Se le incluía dentro de los poetas beat de finales de los cincuenta y principio de los sesenta: Burroughs, Ginsberg, Kerouac. Nunca fue parte de esa tribu. Los maldijo cuando se enteró que cobraban por hacer lecturas de poesía. Los llamó “amariconados”, no “afeminados” sino “amariconados”. Participó desde medios marginales contra la alienación mediática que se apoderó irremediablemente del mundo occidental. Maldijo a Humprey, a Nixon, a Carter, a Reagan. Fue un símbolo del punk rock, del cine independiente. Es memorable todavía la representación que hace Mickey Rourke de su alter ego Chinaski en la película Barfly que narra en clave de ficción parte de la dolorosa biografía de este genial escritor.
Es imposible, si la búsqueda de la literatura coincide con la búsqueda de la libertad, no sentirse atraído por un espíritu de estas características. Es imposible no querer a un cínico que se atreve a decir cosas como: “Bueno, soy un homre con muchos problemas y supongo que la mayoría me los he creado yo mismo. Quiero decir, con las mujeres, el juego, y ese sentimiento de hostilidad hacia grupos de personas, cuanto mayor el grupo, mayor mi hostilidad. Dicen que soy negativo y resentido, rudo.
Recuerdo a aquella mujer gritándome:
-¡Eres tan condenadamente negativo! ¡La vida puede ser bella!
Supongo que puede serlo, especialmente con menos gritos.”.
Bibliografía básica de Buk:
RELATOS
Erecciones, eyaculaciones, inhibiciones
La máquina de follar
Escritos de un viejo indecente
Se busca una mujer
Música de cañerías
Hijo de Satanás
NOVELAS
Cartero
Factotum
Mujeres
La senda del perdedor
Hollywood
Pulp
AUTOBIOGRAFÍA
Peleando a la contra
Shakespeare nunca lo hizo
POESÍA
El mundo visto desde la ventana de un tercer piso
ENTREVISTAS CON BUKOWSKI
Fernanda Pivano, Lo que más me gusta es rascarme los sobacos
BIOGRAFÍA DE BUKOWSKI
Neeli Cherkovski, Hank (La vida de Charles Bukowski)
miércoles, enero 25, 2006
Los textófilos

Alfredo Núñez me hizo llegar el número 5 de la revista Textofilia, lo cual me generó varios sentimientos. El primero de ellos tiene que ver con la sorpresa, gratísima, de observar como un proyecto que nació dentro de las aulas de una universidad para dar voz y página a nuevas voces de la narrativa joven de este país, ha logrado soportar todas las iniquidades a las que se enfrenta una revista que no está destinada al consumo masivo: deserción de los, al principio, animosísimos fundadores, que con el paso del tiempo reducen de manera importante su entusiasmo y, en ese sentido, su participación dentro de la publicación; la revisión maratónica de materiales que se acercan más a lo malo o lo deplanamente vomitivo; las carencias económicas que se registran en estos proyectos a larguísimo plazo y casi de resistencia de faquir; las críticas adversas inspiradas por una mala leche que en el medio "intelectualito" mexicano se dirigen siempre a la destrucción de proyectos antes que a la propuesta de nuevas formas de exponer y crear arte; el nulo interés que despierta en las instituciones culturales los proyectos que no son "consagrados" o "con respaldo institucional"; en fin.
Otra de las sensaciones tuvo que ver con encontrarme con errores formales: ortografía, sintaxis y uso de signos de puntuación, p.e. Cuestiones que pueden parecer superfluas, pero que a la larga tienen un valor agregado que no es recomendable perder de vista. No sirve como consuelo, pero también es una realidad: la mayoría de las revistas publicadas en México pecan de similares descuidos, unos de manera estridente, mientras otros de manera imperceptible y, casi podría decir, sin malicia (es el caso de Textofilia).
Me impresiona también la presencia de autores de "alto pedorraje" en un buen porcentaje de la revista. No porque crea que está mal. Pero sí criticando el hecho de que la revista está dirigida a un grupo de lectores, (supongo yo, igual y me equivoco) juvenil y de creadores jóvenes. Convendría preguntarse por qué no hay más difusión de creaciones literarias de nuevos autores, en lugar de textos de autores con una obra consistente y, en algunos casos, publicados en otros medios.
Estas minucias desaparecen, sin embargo, al darle una buena leída a la revista. Con una presencia de autores reconocidos dentro del campo (Bordiueu, dixit) de los estudiosos de la literatura (me refiero sólo al número 5) como Vicente Huidobro, o los argentinos Juan José Saer y Antonio Di Benedetto; la revista llama más la atención por la inclusión de textos de autores (autoras en este caso, como Montserrat Aurioles y Kelly Aronowitz Katz) en las que la posibilidad de experimentar con la musicalidad fonética o con las posibilidades de combinación de los idiomas llegan hasta extremos neuróticos, la sonoridad de las combinaciones de palabras quedan vibrando durante un buen rato en la cabeza. El ensayo de José Luis Bobadilla sobre Raymond Depardon alude a la memoria y la capacidad de referencia de los refugiados del cine documental de matinés de la Casa del Lago o de la Cineteca Nacional y a una crítica sólida acerca de las categorías que pretenden hacer exclusivo el arte cinematográfico, como es la de "cine de arte" o "cine de autor".
Textofilia es, en conclusión, una buena revista que se encuentra en un camino de aprendizaje en el que podrá ejercer las posibilidades del equilibrio. Equilibrio de temáticas tanto como de géneros (la inclusión de una entrevista y un artículo sobre un proyecto musical llamado Ballena gris, caben más en revistas del tipo de Generación o, en una de esas, hasta en el Conozca más, pero no en una como ésta, de supuesto culto al texto, a la escritura, en fin, apreciación personal de un hambriento de ficciones o reflexiones, no de descripción de exclusividades), de autores nuevos como de aquellos con un largo camino recorrido, de la búsqueda del interés del lector antes del gusto privilegiado y casi en la clandestinidad.
Por lo pronto, parece que, afortunadamente, la aventura sigue y los textófilos presentan el número 6 de su propuesta en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada del Centro Histérico (República del Salvador 49), el próximo miércoles 1 de febrero. Salud y más texto.