lunes, junio 13, 2022

Calla y escucha. Ensayos sobre música: de Bach a los Beatles, de Eduardo Huchín Sosa

 

En Calla y escucha. Ensayos sobre música: de Bach a los Beatles (Turner, 2022), Eduardo Huchín Sosa elabora una serie de reflexiones acerca de cuestiones musicales que abordan diversos aspectos asociados con el tema: la noción del conocimiento musical y lo que esta idea implica (¿qué quiere decir “saber de música”?); la relación que la música tiene con lo visual y cómo esto interviene en la manera en cómo nos acercamos a lo auditivo desde lo mediado por otro de nuestros sentidos que no es el oído (y que incluye por igual la cultura derivada de los videos musicales en MTV, como la experiencia afincada en “ver un concierto” y a quienes lo ejecutan); la revisión de la obra de uno de los máximos ídolos de América Latina, Les Luthiers, al analizar los puentes entre música culta y humor (¿qué es lo que nos hace reír en la narrativa construida alrededor de lo musical: la música en sí o aquello a lo cual alude en diversos niveles?); la manera en cómo la vanguardia, la música de cámara y el pop convergen de maneras misteriosas (y en donde cabe por igual tomar de pretexto el trabajo de The Beatles en el estudio después de renunciar a dar conciertos, la escena final de Back to the Future, John Cage con su propuesta de oír el silencio y Elvis Presley como construcción comercial de la síntesis de lo blanco y lo negro cultural norteamericano); la lista de trabajos y condiciones de los mismos a partir de los cuales muchos creadores consiguen sobrevivir a lo largo del mundo y la historia (¿se puede vivir de la música, es sólo un hobbie, quién paga por las creaciones de otro, el talento puede ser también una condena, se puede tasar el precio del arte?); la revisión de la vida y obra de Francisco Gabilondo Soler, “Cri-Cri”, así como las penurias económicas y el pensamiento casi de cuáquero en donde la meritocracia debía ser la forma de organizar la sociedad y los merecimientos de cada quien; un acercamiento más que interesante a la relación entre música y religión, desde el abordaje del pop teatral de las puestas en escena musicales hasta el camino histórico que hunde sus raíces en los spiritual, el gospel y la música sacra de Occidente.
Respaldado en una investigación abundante, cuidadosa y tratada con rigurosidad, Huchín se permite una profundidad que no existía en sus trabajos previos (los cuales no desmerecen en lo absoluto, sólo los pone en otro registro); esa profundidad, no obstante, no implica la renuncia al ejercicio de la nota humorística, la arqueología de lo risible y la cita desternillante, como la que abre el volumen y le da título: “–¿Has oído el canto de la trucha? / –No. / –Pues calla y escucha. [Se echa un pedo.]”, anécdota atribuida a Mozart, probablemente. He disfrutado mucho de esta lectura y me ha puesto a pensar sobre cuestiones que muchas veces damos por hecho al hablar sobre música o al pensar en los conocimientos que creemos tener con respecto del tema. Ojalá se animen a echarle ojo (y oído).

Ver menos

El peligro de estar cuerda, de Rosa Montero

 

En El peligro de estar cuerda (Planeta, 2022), Rosa Montero explora algunas cuestiones que relacionan la idea de la creatividad con la locura. A través de las páginas y de una prosa entretenida e íntima, la autora aborda cuestiones como las enfermedades mentales, la depresión, la ansiedad y el suicidio. Todo esto a la par de la descripción de las vidas de escritores famosos, y otros no tanto, que vivieron en carne propia la duda acerca de su propia cordura. Nombres como los de Silvia Plath, Doris Lessing, Ernest Hemingway, Alda Merini, Friedrich Nietszche y muchos más aparecen acompañados de reflexiones en las cuales Montero acerca al lector a facetas parcialmente desconocidas de algunos de los grandes nombres de la literatura y que los desnuda en aspectos dolorosos de su humanidad. Todo ello aderezado con una trama paralela en donde la autora narra una serie de anécdotas sobre una mujer que a lo largo de varias décadas se hizo pasar por ella en diversas ciudades del mundo. Un libro ameno, interesante, lleno de detalles que animan la lectura y la reflexión acerca de la propia fragilidad y finitud. Muy recomendable.

Un lugar seguro, de Olivia Teroba

 

Un libro de textos que bordean las características de varios géneros: el ensayo, el testimonio, la crónica. En este volumen, Olivia Teroba aborda diversos temas como la cotidianidad de lo femenino, la vida en las ciudades del interior de México (con énfasis en Tlaxcala, su ciudad natal), las relaciones familiares, la necesidad/experiencia de la memoria, la construcción de espacios no físicos que sean remansos para espíritus agotados por lo que implica vivir en estos tiempos turbulentos. Con un estilo fragmentario y haciendo honor al nombre de la colección a la cual pertenece este libro, la prosa sencilla y transparente de la autora no tiene mayor pretensión que la de transmitir un mensaje de manera clara y en búsqueda y expresión de la empatía por parte de sus lectores. Una lectura que se disfruta y deja con ganas de seguir el proceso creativo de esta joven escritora.

jueves, marzo 03, 2022

La omisión y la identidad




A primera vista, pareciera que el tema que aborda Pedro Almodóvar en Madres paralelas (España, 2021) es el de la maternidad reflejada en el título. Pero esto sólo es cierto en parte. El gran tema detrás de esta película del director manchego es la identidad, más aún, el derecho a ésta. La cinta explora el tema de la identidad y el derecho de las personas a la misma, desde dos dimensiones: como un drama individual en donde los protagonistas tienen nombre y apellido (y el riesgo de perder ese vínculo paterno/filial por cuestiones azarosas); y como una obligación colectiva a fin de explicarse el pasado y comprender las consecuencias de las acciones terribles cometidas en éste.
     Una de esas acciones es el de la ejecución y desaparición sistemática de personas en el contexto de enfrentamientos políticos diversos. En la cinta el evento referido es el de la España de la Guerra Civil; para el resto del mundo, y en particular para América Latina en donde la recepción de buena parte del público no pudo pasar por alto esta perspectiva, son los saldos de las diversas dictaduras y estados represivos.
     La historia individual plantea la relación que dos madres por accidente, una madura y convencida de su vocación materna (encarnada por una excelente Penélope Cruz); y otra, joven y desorientada, protagonista de un hecho desagradable que convierte la experiencia maternal en una situación incómoda y que trastoca por completo no sólo su vida, sino la de su familia cercana (es un decir). En la dimensión colectiva, la película narra el proceso de recuperación de la identidad de los restos mortales de un conjunto de ejecutados sumariamente en un pueblito rural. Ambas dimensiones se encuentran integradas de manera sutil y tejida con elementos que encajan conforme la cinta avanza.
     Almodóvar ha desarrollado una mirada que lo ha llevado a contener ciertos elementos que caracterizan buena parte de la obra: los personajes memorables por excéntricos o hiperbólicos, el humor negrísimo que planea sobre hechos sombríos como la muerte o la sexualidad, la música popular resignificada, etc. En sus dos últimos trabajos, Dolor y gloria (2019) y en la cinta motivo de estas líneas, explora dos aspectos que refieren de manera directa a su identidad: por un lado, en la primera, el tono autobiográfico y la relación con la enfermedad y la madurez, que le permite verse reflejado en el artista encarnado por Antonio Banderas; por el otro, la necesidad de explicar(se) la forma en cómo la memoria y el olvido (dos caras del mismo problema) configuran la historia colectiva, nacional. Lo que se dice es importante, lo que se omite también. Y Almodóvar, me parece, ha decidido regresar sobre las omisiones para permitir(se) una reflexión sobre el ser contemporáneo al mostrar los agujeros de aquello que muchas veces se calla, se da por sobreentendido o, simplemente, se oculta. Me gusta este Almodóvar. Y no se me malentienda: el otro también.

Amor de madre


The Lost Daughter (La hija oscura, Maggie Gyllenhaal, 2021) nos revela a una actriz talentosa que también es una excelente directora. Esta adaptación de una novela de Elena Ferrante (un seudónimo envuelto todavía en misterio) transita por caminos poco frecuentes al plantear de manera frontal una perspectiva contraria a la romantización de la maternidad.
     Leda, la protagonista de la historia, es una académica que pasa sus vacaciones de verano en una paradisíaca isla griega. Hasta ese lugar llega una familia ruidosa y poco amistosa con la cual Leda se siente incómoda y molesta. Sin embargo, al conocer a Nina y a su hija Elena, parte del clan escandaloso, comienza a tener una serie de evocaciones con respecto de su pasado y su propia maternidad.
     Lo que se desprende de los hechos reflejados en pantalla es que la protagonista (encarnada por una siempre solvente Olivia Colman) no fue la madre ejemplar de sus dos hijas. Al haberse convertido en madre en una edad muy temprana, las obligaciones de la maternidad y de llevar la casa que siempre bulle por la actividad de las niñas, la terminan apabullando y sometiendo a un estado de estrés constante, desilusión e intuido arrepentimiento. Tras una visita a un congreso académico tiene una muestra de lo que sería su vida sin hijas y sin ese marido tan anodino e inútil.
     Es claro que el personaje no puede lidiar con la realidad y la culpa. Se ve reflejada en Nina que busca también un remanso de paz y un poco de libertad, la que Leda se permitió a sí misma. La pérdida de una muñeca de la hija de Nina desencadena una serie de acciones que concluyen de manera dramática y sujeta a interpretaciones.
     Es, sin duda, una obra que permite asomarse a una representación poco frecuente en los relatos hegemónicos: la de la madre que hubiese elegido no serlo de saber lo que implicaba. Esa situación, no obstante, no convierte a Leda en un personaje repulsivo, por el contrario, inspira una empatía tremenda y un intento de comprensión con respecto de sus propias decisiones.
    Más allá del tratamiento de este tema, la cinta es un thriller que se alimenta de las sospechas del espectador con respecto de diversas situaciones apenas insinuadas: un estado de agresión y violencia constante por parte de los más jóvenes, la pertenencia del esposo de Nina al crimen y la volatilidad del clan que se mueve siempre de manera grupal. Ya espero con ansiedad el siguiente trabajo de Gyllenhaal.