viernes, mayo 11, 2007

Top 20

A prtir del próximo lunes, la Fábrica de polvo se une a la iniciativa lanzada por Luis Panini para elaborar los Top 20 de las cuestiones listadas líneas abajo. La Fábrica se compromete a participar en las listas en las que su conocimiento (o su sentido del ridículo) le alcance. Todavía pueden inscribirse los interesados. Están avisados.

MAYO

14: Películas
15: Cuentos
16: Directores de Cine
17: Escritores
18: Actrices
19: Bandas musicales, cantantes
20: Cuentos de Julio Cortázar
21: Fotógrafos
22: Actores
23: Rolas (canciones)
24: Novelas
25: Arquitectos
26: Diseñadores de Moda
27: Museos
28: Antologías de cuentos
29: Pintores
30: Álbums musicales
31: Editoriales

JUNIO

1: Videos musicales
2: Sillas
3: Nouvelles (novelas cortas)
4: Escultores
5: Edificios
6: Filósofos (Top 10)
7: Obras de arte
8: Textos literarios inclasificables

lunes, mayo 07, 2007

Vida de perros


Sobre la carretera que va de Tlatlauquitepec, Puebla (la ciudad donde viven mis padres alejados del mundanal ruido del DF) y el Distrito Federal conté once perros muertos. No estoy contando a dos tlacuaches y un gato. Once perros en un tramo que debe ser de alrededor de 400 kilómetros. En ese sentido un perro cada 36.36 kilómetros. Es un crimen.
          Los perros estaban en distintas posiciones, en variadas orientaciones, en múltiples estados de transportación. Es interesante ver cómo los perros atropellados en la carretera prácticamente son repartidos en un sinfín de lugares a través de las llantas de los autos que sin ninguna consideración pasan sobre los restos. Animales destripados, con el cráneo deshecho, con el estómago reventado. Las visiones de todo esto es algo que siempre me ha conmovido profundamente. Así como me admira la valemadrez con que un canino se cruza una calle en la ciudad obligando a todos los automovilistas a pararse para permitir el cruce del can, así también me parece imposible que esos once perros hayan tenido que morir.
          Yo nunca he atropellado a uno. Lo más cercano fue en la recta interminable que une León con Guanajuato. Iba con la santa y un perro se nos atravesó, así sin más. Alcancé a dar un volantazo y frenar a duras penas. Para mi buena suerte, el carril hacia el que viré el auto estaba vacío. Y digo para mi buena suerte, porque antepuse mi seguridad a la del perro que agazapado en el suelo en el último instante, esperaba el golpe de gracia que finalmente no vino. Ahora que lo pienso, probablemente crea que fue una estupidez ponerme en un peligro de muerte por no matar a un perro. En el fondo creo que no es así. ¿Quién o qué es lo que determina que mi vida vale más que la de aquel pulgoso que sin más se atravesó la autopista sin detenerse a agradecer la vida repentinamente recuperada?
          Supongo que lo volvería a hacer. Eso lo supe cuando ayer, en uno de los carriles de alta velocidad de la México – Puebla vi a uno de estos perros agonizando. Estaba con la mitad trasera del cuerpo deshecha; así, prácticamente deshecha, pero aún respiraba y sus ojillos buscaban algo más allá de lo que es dable ver para los humanos. Estaba erguido, como un antiguo guerrero que sabe que va a morir, pero que no pierde la dignidad hasta el último momento. Un hilo de sangre semicoagulada escurría de sus colmillos ensangrentados. Al verlo medité un largo rato sobre lo aparentemente insignificante, pero eternamente complejo que es esa cosa que llamamos vida.

viernes, mayo 04, 2007

De periodistas estúpidamente correctos


Fue un inmenso placer ver en cadena nacional a un autor como Fernando Vallejo. Vallejo es, hoy en día, el mejor escritor colombiano que existe. Y sí, ya sé que el Gabo está vivo y que este año es su año. Pero, lo vuelvo a decir, hoy en día, Fernando Vallejo es el mejor escritor colombiano.
          Ya las líneas de La virgen de los sicarios dibujan esa irreverencia que raya en la necesidad de ir contra todo lo que se considere como hecho y terminado. En su novela El desbarrancadero, una de mis preferidas de todos los tiempos y que no sé porque no anoté en el post anterior, Vallejo rompe con el estereotipo doliente de la madre latinoamericana.
          Pues bien, que Vallejo se presentó en el noticiario Primero Noticias que regentea un simpático pero ignorante Carlos Loret de Mola. Me sorprendió ver sentado frente a las cámaras a una de las personalidades más polémicas que América Latina ha dado al mundo. Un tipo que se gana el Rómulo Gallegos y decide regalar el monto del premio (nada despreciable) a los perros callejeros de Medellín (el Medallo). Un tipo de derechas (o que a partir de sus opiniones parece de derechas: "la solución para acabar con los pobres es matándolos a todos") al cual en sus discursos termina subyugando a la izquierda más recalcitrante.
          El diálogo con Loret de Mola se dio en términos ríspidos. El periodista no sabía que el gatito en realidad era un tigre de Bengala. Televisión en vivo, Vallejo en promoción de su La puta de Babilonia, en donde pasa por las armas a la Iglesia católica, sin miramientos ni economía de epítetos.

Loret: ¿Pero es que entonces usted está en contra de la Iglesia Católica?
          Vallejo: No, de la iglesia católica, no. (Suspiro del bautizado Loret)... en contra de todo el cristianismo...
          L: ¿Todo el cristianismo?
          V: Sí, todo. Eso no es más que un cuento que nos inculcaron desde pequeños y que nos hemos tenido que tragar.
[...]
          L: ¿Qué diferencias hay entre Mahoma y Jesús?
          V: Muchas. Mahoma existió y fue un sanguinario. Jesús ni siquiera existió.
          L: ¿En qué se basa para hacer esas afirmaciones?
          V: En los evangelios sinópticos (Lucas, Marcos, Mateo), en la mariguanada que es el evangelio de Juan y en las epístolas de San Pablo...
[...]
          L: (La entrevista fue cortada. Cuestión más que evidente) Bueno, pues estuvo con nosotros el escritor Fernando Vallejo con su novela La puta de Babilonia.

[...]
Regresando de comerciales, Loret de Mola nervioso.
          L: Miren cómo me dejó Vallejo. Realmente una personalidad completamente distinta a cómo me la había imaginado. (Traducción: a alguien de producción le iban a gritar muuuuyyy feo por no haber prevenido la inconveniencia de tal explosión de declaraciones tan políticamente incorrectas en un medio caracterizado por su miedo y su hipocresía) [...]

Yo, con mi cafecito mañanero, con restos de galletitas en los labios. Sonreía como no lo hacía en mucho tiempo (al menos no a esas horas).


jueves, mayo 03, 2007

Las novelas

Haciendo eco a la convocatoria de Parcialmente nublado, publico acá las que yo considero como las veinte novelas que más recuerdo por el grato sabor de boca que dejaron en mi. Hago la aclaración que no están ordenadas jerárquicamente, sino que habrá que verlas como un conjunto. Se quedaron muchas en la memoria y el tintero, pero vamos, alguna vez se tiene que escoger. Yo me llevo estas veinte a la mítica isla desierta.

1.La inmortalidad de Milan Kundera
2.La invención de la soledad de Paul Auster
3.Pedro Páramo de Juan Rulfo
4.El teatro de la memoria de Pablo de Santis
5.Watchmen de Alan Moore
6.En busca de Klingsor de Jorge Volpi
7.Balún Canán de Rosario Castellanos
8.Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides
9.La naranja mecánica de Anthony Burguess
10.Operación masacre de Rodolfo Walsh
11.Hannibal de Thomas Harris
12.Los detectives salvajes de Roberto Bolaño
13.El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad
14.Rayuela de Julio Cortázar
15.El conde de Montecristo de Alexander Dumas
16.El principito de Antoine de Sanit Exupéry
17.Tinta roja de Alberto Fuguet
18.La senda del perdedor de Charles Bukowski
19.Los pasos perdidos de Alejo Carpentier
20.Maten al león de Jorge Ibargüengoitia

Oigan. ¿Y si vamos pensando las veinte peores? Se me hace igual de divertido.