martes, agosto 30, 2011

Fallas técnicas

Para abrir las puertas del cielo hay un sistema que funciona con un número y la huella digital del que va a entrar. Eso asegura que ninguno que no esté en la lista divina pretenda colarse de contrabando. Un día el aparatito se descompone. Un técnico angelical intenta repararlo pero no encuentra la falla. Desarma el armatoste, busca cortocircuitos o alguna causa que impida el correcto funcionamiento. No lo encuentra. Llama a otro técnico, intercambian impresiones. Para este momento, una multitud de afortunados se ha ido acumulando a las puertas del cielo. Comienzan a impacientarse. Chiflan. Se remueven inquietos. Buscan hablar con el encargado. Rechiflan. Se rinden. Un rumor comienza a esparcirse: estas cosas no ocurren en el infierno. Algunos comienzan a abandonar la fila.

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