miércoles, febrero 18, 2009

La inteligencia sexy


Denise Dresser es sexy. No hay nada más sexy que ver a una mujer inteligente fajándose cara a cara con el poder. Y con el poder más dañino: el económico. En Proceso, Denise publicó una Carta abierta a Carlos Slim en la que la politóloga le ponía unos cuantos puntos sobre las íes a las declaraciones que el empresario hizo en foro Qué hacer para crecer. En esta respuesta, la Dresser le canta unas cuantas cosillas al monopolista número uno del país, como nomás para ponerlo en contexto de las declaraciones que hizo.
Después de leer las líneas de la doctora Dresser, me quedó una sensación de orgullo y melancolía. Orgullo de que este país pueda contener en su universo de cabecitas, un cerebro tan claro y coherente como el de esta mujer; y melancolía porque, desgraciadamente, son muy pocos. Acá la carta:

Carta abierta a Carlos Slim

Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro Qué Hacer Para Crecer y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: “Lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos”. Y creo que usted piensa algo similar: Lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso, es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso, y menciono las más notables: –Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en que los costos de las telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara y la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.
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Gracias a la S, por pasar la información.

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